Grabaciones ubican al acusado agachado en el origen del incendio de Peñas de Riglos

El incendio forestal de Peñas de Riglos causó daños ambientales significativos en una zona protegida de Aragón.
Sabía dónde estaban los extintores, pero no hizo nada
El acusado reconoció en sede judicial que conocía los protocolos de incendio pero no los aplicó cuando las llamas comenzaron.
Mark

¿Qué es lo que más te sorprende de estas grabaciones?

Mimi

Que lo muestran exactamente donde empezó todo. No es una zona general, no es una aproximación. Es el punto preciso. Y él era el único allí.

Mark

Pero ¿eso es suficiente para acusar a alguien de incendio?

Mimi

Por sí solo, probablemente no. Pero mira lo que pasó después. Sabía dónde estaban los extintores. Conocía los protocolos. Y no hizo nada.

Mark

¿Ni siquiera intentó apagar el fuego?

Mimi

No consta que lo intentara. Se quedó mirando mientras ardía. Luego esperó tres minutos para avisar, aunque tenía el móvil en la mano dos minutos antes.

Mark

¿Cómo explica eso?

Mimi

Dice que estaba recogiendo restos de obra en sacos. Pero cuando inspeccionaron la zona, no encontraron ni sacos ni residuos. Su historia no encaja.

Mark

¿Y por qué está en prisión?

Mimi

Porque el juez cree que puede huir. Vino de Colombia, vive en un hostal temporal, no tiene raíces aquí. Con un delito tan grave, eso es suficiente riesgo.

  • Las cámaras del Seprona colocaron al investigado en el origen exacto del incendio en el momento preciso en que este comenzó, sin que hubiera ninguna otra persona en la zona.
  • El informe técnico de UCOMA descarta rayos, anomalías eléctricas o causas naturales, y concluye que el fuego se inició por aplicación directa de llama sobre combustible.
  • El acusado esperó tres minutos antes de avisar, usó el móvil dos minutos antes de intentar llamar, y no aplicó ninguno de los protocolos de extinción que reconoció conocer.
  • Los investigadores no hallaron ni los sacos ni los residuos de obra que el hombre alegó estar recogiendo cuando se declaró el incendio, debilitando su versión.
  • El juez ha decretado prisión provisional por riesgo de fuga, al carecer el investigado de arraigo en España, residir temporalmente en un hostal y proceder de Colombia.
  • La investigación permanece abierta para determinar si el acusado actuó solo o si existieron cómplices, mientras el daño ambiental en la zona protegida aragonesa ya es una realidad irreversible.

En las laderas protegidas de Peñas de Riglos, Aragón, una cámara de vigilancia registró lo que el azar difícilmente podría explicar: un hombre solo, agachado en el punto exacto donde nació el fuego. La investigación judicial sobre el incendio forestal apunta ahora, con peso indiciario, a un trabajador colombiano de 28 años empleado en obras de la autopista A-132, cuya pasividad ante las llamas y cuyas contradicciones ante el juez han derivado en prisión provisional. El caso recuerda que los paisajes protegidos son frágiles no solo ante la naturaleza, sino ante la indiferencia y la acción humana.

Las cámaras de vigilancia del Seprona captaron a un joven de 28 años agachado en el punto exacto donde comenzó el incendio forestal de Peñas de Riglos, en Aragón. Trabajador de las obras de la autopista A-132, era la única persona presente en ese lugar en ese momento. El auto del Juzgado de Instrucción número 3 de Huesca considera este detalle especialmente relevante para la investigación.

El informe técnico de UCOMA descarta cualquier origen natural: no hubo descargas atmosféricas ni anomalías en la torre eléctrica cercana. Los expertos concluyen que el fuego se originó por la aplicación directa de llama sobre combustible, aunque sin señalar de forma taxativa al autor.

Lo que ocurrió tras el inicio del incendio añade peso a las sospechas. El investigado tardó tres minutos en alertar al encargado de la obra, y las cámaras lo mostraron usando el teléfono dos minutos antes de ese aviso. Durante ese tiempo, no consta que intentara apagar el fuego ni que aplicara los protocolos de extinción que él mismo reconoció conocer. Su pasividad cesó solo cuando llegaron otras personas al lugar.

Su relato presenta contradicciones notables: afirmó estar recogiendo restos de obra en sacos cercanos, pero los investigadores no encontraron ni sacos ni residuos. También mencionó haber visto al encargado recoger aerosoles quemados, afirmación que no pudo ser corroborada.

El juez ha ordenado prisión provisional, argumentando un riesgo considerable de fuga. El hombre, procedente de Colombia, se alojaba temporalmente en un hostal de Murillo de Gállego desde mediados de julio y carecía de bienes o vínculos estables en España. La investigación continúa abierta para esclarecer si actuó solo o contó con la participación de terceros.

Las cámaras de vigilancia capturaron al hombre agachado exactamente donde las llamas comenzaron. Era un joven de 28 años que trabajaba en las obras de la autopista A-132, cerca de Peñas de Riglos, en Aragón. Según el auto del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Huesca, él era la única persona en la zona en ese momento preciso. Las imágenes aportadas por el Seprona y Ucoma lo sitúan en el punto exacto del origen del incendio, un detalle que el juez considera especialmente relevante para la investigación.

El informe técnico de Ucoma descarta cualquier causa natural del fuego. Los expertos señalan que la ignición provino de la aplicación directa de llama sobre combustible natural, aunque el documento no afirma de manera taxativa quién encendió el fuego. Los investigadores también confirmaron que no hubo descargas atmosféricas en la zona durante el período en que se inició el incendio, ni anomalías en la torre eléctrica próxima al lugar donde comenzó todo.

Lo que sucedió después del incendio resulta igualmente revelador. El hombre no alertó al encargado de la obra hasta tres minutos después de que las llamas comenzaran. Pero dos minutos antes de esa llamada, las cámaras lo captaron usando su teléfono móvil. Cuando finalmente intentó comunicarse, la llamada no se pudo completar por falta de cobertura. El juez observa que durante esos minutos críticos, el investigado permaneció inactivo mientras el fuego se propagaba. No hay constancia de que intentara apagarlo de manera efectiva ni que avisara inmediatamente de lo que estaba ocurriendo. Su pasividad terminó solo cuando llegaron otras personas al lugar.

En la declaración judicial, el acusado reconoció que sabía dónde estaban los extintores y conocía los protocolos de actuación en caso de incendio. Sin embargo, no aplicó ninguno de ellos. Explicó que se encontraba recogiendo restos de obra para depositarlos en sacos cercanos cuando ocurrió el incendio, y que el foco estaba a escasa distancia de donde él estaba. Pero cuando los investigadores inspeccionaron la zona, no encontraron ni sacos ni residuos de obra. El hombre también mencionó que vio al encargado de la empresa recoger aerosoles y cristales quemados en una caja una hora después del incendio, aunque esta afirmación carece de corroboración objetiva.

Las contradicciones en su relato son significativas. Demoró la primera llamada cuando ya había pasado tiempo suficiente desde que se inició el fuego. El juez considera que las investigaciones realizadas hasta el momento permiten atribuir de manera indiciaria al investigado el delito de incendio forestal, aunque señala que aún deben practicarse diligencias para determinar si actuó solo o si intervinieron terceras personas.

El magistrado ha ordenado su prisión provisional, justificando la medida por un riesgo considerable de fuga. El hombre se alojaba de forma temporal en un hostal de Murillo de Gállego, donde se había instalado a mediados de julio por razones laborales. Era procedente de Colombia y no disponía de bienes ni de otros vínculos relevantes con España. Esta falta de arraigo en el país, unida a la gravedad de los hechos investigados, aumenta según el juez la posibilidad de que huya o de que destruya pruebas. La investigación continúa abierta mientras se determinan todos los detalles de lo ocurrido en Peñas de Riglos.

El investigado era la única persona que se encontraba en el lugar en ese momento
— Auto del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Huesca
Reconoció que sabía dónde se encontraban los extintores y los protocolos de actuación en caso de incendio, pero no llevó a cabo ninguno
— Declaración judicial del acusado
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