En el cruce entre la geografía digital y la incertidumbre económica, Google Cloud ha decidido que Argentina no recibirá un datacenter propio en el corto plazo, apostando en cambio por cables submarinos que ya tejen una red de conectividad regional. La compañía reconoce el talento y la infraestructura del país, pero señala que la aversión empresarial al riesgo y la volatilidad macroeconómica frenan la clase de transformación que justificaría una inversión física de dos años y medio. Es una decisión que revela tanto sobre el momento de Argentina como sobre la nueva lógica con la que las grandes