La herramienta permitía superponer imágenes generadas por IA sobre mapas satelitales reales, pero usuarios eludieron controles de seguridad para crear escenas engañosas de monumentos destruidos y conflictos bélicos. Las imágenes falsas ganaban legitimidad al estar ancladas en coordenadas geográficas reales, engañando incluso a herramientas de detección de IA y al chatbot Gemini, antes de ser compartidas en redes sociales.