Gonzalo Suárez: su legado en Santiago a través de 'Los pazos de Ulloa'

El último espacio donde podemos soñar despiertos
Así describía Suárez el cine, la forma en que entendía su oficio como director y creador.
Mark

¿Por qué importa tanto que Suárez dirigiera esta serie en particular? Hay muchos directores, muchas adaptaciones.

Mimi

Porque Suárez no era un director de encargos. Él dudó al principio. Pero cuando leyó a Pardo Bazán, algo hizo clic. Vio en esa novela algo que podía ser cine de verdad.

Luke

¿Tenemos constancia de qué fue exactamente lo que lo convenció? El artículo dice que sus dudas se disiparon, pero no explica por qué.

Mimi

No, tienes razón. Solo sabemos que leyó la obra y decidió hacerlo. El resto es especulación.

Mark

Y luego impuso su criterio sobre la estructura. Menos capítulos de los que se pensaban.

Mimi

Exacto. Eso es típico de Suárez. No era alguien que aceptara las cosas como venían. Tenía una visión clara.

Luke

Pero ¿cómo sabemos que fue una decisión acertada? La serie funcionó, sí, pero ¿habría sido mejor con cinco o seis capítulos?

Mimi

No lo sabemos. Solo sabemos que él creía que cuatro eran suficientes, y eso es lo que se emitió.

Mark

¿Y Santiago? ¿Por qué esas localizaciones específicas?

Mimi

Porque la novela está ambientada en Galicia. Santiago es Galicia. La Praza do Obradoiro, la Quintana, esas plazas son el corazón de la ciudad. Suárez quería autenticidad.

Luke

Aunque también rodaron en estudios en Madrid, en decorados construidos. Así que no era purismo de localizaciones reales.

Mimi

No, claro. Era una mezcla. Lo que importa es que Santiago está ahí, en la serie, para quien quiera verla.

  • Gonzalo Suárez, director asturiano, murió el martes a los 92 años
  • Dirigió Los pazos de Ulloa, serie de TVE de cuatro capítulos estrenada en 1985
  • Presupuesto de 250 millones de pesetas, rodada en estudios Bronston de Madrid y localizaciones gallegas
  • Ganador de dos Goyas, Premio Nacional de Cinematografía y Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes

Suárez fue director, guionista y escritor asturiano clave en la cultura española de los últimos 60 años, ganador de Goyas y reconocimientos internacionales. La serie de cuatro capítulos se rodó en 1985 con presupuesto de 250 millones de pesetas en estudios madrileños y localizaciones gallegas como la Praza do Obradoiro.

Gonzalo Suárez, fallecido a los 92 años, dejó huella en Santiago con la serie de TVE 'Los pazos de Ulloa' (1985), adaptación de novelas de Emilia Pardo Bazán rodada en localizaciones gallegas.

Gonzalo Suárez murió el martes pasado a los 92 años en su casa, y con él se fue uno de los cineastas más influyentes que ha tenido España en las últimas seis décadas. No fue una muerte anunciada. Fue súbita. Y dejó un vacío en el mundo del cine que todavía está procesando lo que perdió.

Suárez era asturiano de nacimiento pero trabajó en todas partes, y su obra —películas como Remando al viento, Don Juan en los infiernos, El detective y la muerte, El portero, Oviedo Express— lo convirtió en una figura central de la cultura española moderna. La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas lo reconoció hace apenas ocho meses con un Goya de honor, destacando que había experimentado con todos los géneros desde todas las actitudes posibles, convirtiéndolo en un hombre clave para entender cómo evolucionó el cine español. Antes de eso, había ganado el Goya a Mejor Dirección por Remando al viento en 1989. También recibió el Premio Nacional de Cinematografía, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, el Premio Luis Buñuel, y reconocimientos internacionales como la distinción de Caballero de las Artes y las Letras de Francia y la Orden de Alfonso X el Sabio. Era un intelectual en el sentido más profundo: libre, inclasificable, alguien que veía el cine como el último espacio donde podemos soñar despiertos.

Pero en Santiago de Compostela, su huella tiene un nombre específico: Los pazos de Ulloa. Se trata de una serie de televisión de cuatro capítulos que Televisión Española estrenó en abierto en 1985, una adaptación de las novelas homónimas de Emilia Pardo Bazán, la escritora gallega del siglo XIX que fue la máxima representante del naturalismo literario español. La serie también incluía La madre naturaleza, la continuación de la novela original. Cuando el productor Andrés Vicente Gómez le propuso a Suárez dirigir esta coproducción entre TVE y la RAI, la televisión pública italiana, el cineasta tuvo dudas. Pero cuando leyó a Pardo Bazán, todas desaparecieron.

La historia gira alrededor del marqués de Ulloa, un cacique de la Galicia rural de 1880, y de cómo su mundo se altera con la llegada de un joven sacerdote a una zona del interior. Suárez reunió un reparto de primera línea para la época: Omero Antoniutti en el papel del marqués, dotándolo de un vigor especial; José Luis Gómez como el joven cura Julián; Victoria Abril como Nucha, la esposa educada y dulce del marqués —aunque en el casting inicial se había pensado en una jovencísima Maribel Verdú—; Fernando Rey; Charo López, con quien Suárez tuvo sus más y sus menos durante los rodajes; Nacho Martínez; y una debutante Pastora Vega. La selección del elenco corrió a cargo del propio Suárez y de Gómez.

La producción fue ambiciosa. El presupuesto alcanzó los 250 millones de pesetas de la época, lo que equivaldría a alrededor de un millón y medio de euros en dinero actual. Durante cinco meses, el equipo trabajó en los estudios Bronston de Madrid, donde se construyeron 6.000 metros cuadrados de decorados, y en localizaciones gallegas. El Pazo de Gondomar, al sur de Pontevedra, fue uno de los principales escenarios. Pero Santiago también fue protagonista: la Praza do Obradoiro, la Quintana, Praterías, la céntrica rúa do Vilar y el Parque da Alameda sirvieron como telón de fondo para la historia.

Lo que es notable es que Suárez impuso su criterio como director. Aunque inicialmente se pensó en hacer cinco o seis episodios, él consideró que la historia no necesitaba más metraje y la serie se emitió en cuatro capítulos. Fue una decisión que reflejaba su visión clara de lo que la novela de Pardo Bazán podía ser en pantalla. La adaptación fue fiel a las obras originales, respetando la complejidad de los personajes y la atmósfera de la Galicia rural del siglo XIX que la escritora había retratado con tanta precisión.

Ahora, con Suárez muerto, esa serie de 1985 permanece como testimonio de su capacidad para transformar literatura en imágenes, de su habilidad para trabajar con actores de talento, de su visión de lo que el cine podía hacer. Santiago sigue siendo el lugar donde eso sucedió, donde las calles que millones de peregrinos recorren cada año fueron también el escenario de una historia sobre poder, religión y cambio social en la España rural.

Ha experimentado con todos los géneros y desde todas las actitudes, convirtiéndose en un hombre clave en la cultura española de los últimos sesenta años
— Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, en la concesión del Goya de honor en febrero de 2026
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