En un momento en que los bonos del Tesoro estadounidense ofrecen rendimientos del 5%, Goldman Sachs ha elegido señalar hacia otro horizonte: la infraestructura de inteligencia artificial. Esta preferencia no es solo una recomendación táctica, sino un reflejo de cómo el capital institucional está reescribiendo su propia gramática del riesgo y la recompensa. Detrás de la apuesta late una pregunta más profunda: si el dinero fluye hacia la IA no por convicción, sino por la ausencia de alternativas que parezcan suficientes.
Goldman Sachs prefiere invertir en infraestructura de IA antes que en bonos del Tesoro
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