En un momento en que las economías criminales han aprendido a moverse entre puertos, fronteras y plataformas digitales, el Gobierno colombiano anunció un conjunto de restricciones aduaneras que buscan cerrar los canales por los que fluyen drones, precursores químicos y maquinaria de excavación hacia el narcotráfico, el contrabando y la minería ilegal. El presidente De La Espriella presentó la medida no como un ajuste técnico, sino como una declaración de intenciones: el Estado colombiano intentará recuperar el control de sus umbrales físicos y digitales, caiga quien caiga. La pregunta que suby