Evitar superposiciones, ampliar capacidades y establecer reglas más claras
La iniciativa busca crear un órgano de coordinación estratégica que integre al Presidente, fuerzas de seguridad, Defensa, Cancillería e Inteligencia para ordenar decisiones sobre amenazas externas y crimen organizado. El Ejecutivo ya completó una primera etapa con cambios penales y operativos en fuerzas federales, Gendarmería, Prefectura y Servicio Penitenciario, modernizando capacidades contra delitos transnacionales.
- Creación de un Consejo de Seguridad Nacional inspirado en el modelo estadounidense de 1947
- Primera etapa completada: reformas en Policía Federal, Gendarmería, Prefectura, Policía de Seguridad Aeroportuaria y Servicio Penitenciario Federal
- Adhesión de Argentina al Escudo de las Américas en marzo de 2026
- Reforma incluye modernización de ciberseguridad, inteligencia y protección del espacio aéreo
El Gobierno avanza en una reforma integral de seguridad basada en el marco legal estadounidense, que incluye la creación de un Consejo de Seguridad Nacional para coordinar respuestas contra narcotráfico, terrorismo y crimen organizado.
El Gobierno está ultimando los detalles de una reforma de seguridad que planea presentar al Congreso en los próximos meses, un paquete legislativo ambicioso que busca reorganizar la manera en que el Estado coordina sus respuestas frente al narcotráfico, el terrorismo y el crimen organizado. Los equipos técnicos del Ejecutivo han tomado como referencia el marco legal estadounidense, particularmente la estructura que creó en 1947 el Consejo de Seguridad Nacional norteamericano, para diseñar un sistema que integre a las fuerzas federales, las Fuerzas Armadas y los servicios de inteligencia bajo una lógica común.
En la Casa Rosada reconocen que el trabajo aún no está completamente terminado, pero lo ubican entre las prioridades legislativas que el Presidente Javier Milei quiere impulsar durante este segundo semestre. La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia de seguridad nacional que ya comenzó a ejecutarse en etapas anteriores. El Gobierno ya sancionó la Ley Antimafia, modificó las normas sobre reincidencia, actualizó por decreto los estatutos de las fuerzas federales, creó herramientas de ciberseguridad y reformó el marco de Defensa. Lo que viene ahora es darle coherencia institucional a todo ese andamiaje.
El corazón de la propuesta es la creación de un Consejo de Seguridad Nacional que funcione como un órgano de coordinación estratégica. La idea es reunir al Presidente, los ministerios de Seguridad y Defensa, la Cancillería, el servicio de inteligencia estatal y el Estado Mayor Conjunto para tomar decisiones integradas sobre amenazas externas, crimen organizado, terrorismo, inteligencia y cooperación internacional. El objetivo explícito es evitar superposiciones entre organismos, ampliar capacidades operativas y establecer reglas más claras para escenarios complejos.
En los últimos meses, el Ejecutivo ya ha modernizado las fuerzas federales mediante decretos que tocaron estructura, carrera administrativa, régimen disciplinario, control interno y funciones operativas. La Policía Federal, la Gendarmería, la Prefectura, la Policía de Seguridad Aeroportuaria y el Servicio Penitenciario Federal fueron reformados para enfrentar amenazas transnacionales. La Gendarmería, por ejemplo, recibió un nuevo estatuto pensado para actualizar una normativa que el Gobierno consideraba desfasada frente al crimen organizado transnacional, el terrorismo, el narcotráfico y el tráfico de personas y armas. La Prefectura fue reconfigurada para reforzar su rol como fuerza de seguridad federal, con énfasis en la prevención del crimen marítimo, el narcotráfico y el lavado de dinero en espacios marítimos, fluviales y lacustres.
La Policía de Seguridad Aeroportuaria incorporó nuevas misiones vinculadas a seguridad del Estado, investigación de delitos relacionados con narcotráfico y terrorismo, y responsabilidad primaria en seguridad del transporte. El Servicio Penitenciario Federal quedó consolidado como fuerza de seguridad federal bajo el Ministerio de Seguridad, con foco en el control de bandas criminales dentro de las cárceles y modernización tecnológica. En paralelo, el Gobierno avanzó con herramientas de ciberseguridad para enfrentar el crecimiento de delitos digitales, amenazas a infraestructura crítica y operaciones de desinformación.
En el capítulo de Defensa, el Gobierno busca reforzar el marco legal para la protección del espacio aéreo. Argentina ya cuenta con reglas que autorizan, de forma excepcional, el derribo de vectores declarados hostiles, pero el Ejecutivo quiere darle mayor respaldo normativo y operativo a ese esquema frente a vuelos irregulares y amenazas transnacionales. En Inteligencia, la propuesta incluye reformar el estatuto del espía, modernizar la escuela de inteligencia y ampliar el margen de acción de los agentes dentro y fuera del país. El Gobierno también analiza revisar la estructura de coordinación entre el servicio de inteligencia estatal, la inteligencia criminal y la inteligencia militar, estudiando modelos de integración más verticales que eviten superposición de áreas y circuitos paralelos de información.
Esta reforma se inscribe en el alineamiento de seguridad que Milei ha profundizado con Washington. En marzo, el Presidente adhirió al Escudo de las Américas, una coalición regional impulsada por Donald Trump para coordinar acciones contra el crimen organizado, el narcoterrorismo y la influencia de China en la región. La nueva reforma de seguridad representa una segunda etapa institucional más ambiciosa, que busca darle coherencia y profesionalismo a un sistema que hasta ahora operaba con reglas dispersas y mandos que frecuentemente se superponían.
Notable Quotes
No está listo todavía. Una vez que se termine, entrará en la hoja de ruta legislativa— Funcionarios de la Casa Rosada
El objetivo es avanzar hacia un esquema más integrado de coordinación frente a amenazas como narcotráfico, terrorismo, crimen organizado, ciberataques, operaciones extranjeras y delitos transnacionales— Ejecutivo Nacional
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué el Gobierno decide ahora copiar el modelo estadounidense de 1947 en lugar de diseñar algo propio?
No es exactamente copiar. Es tomar una estructura que funcionó para coordinar amenazas complejas y adaptarla a la realidad argentina. El Consejo de Seguridad Nacional estadounidense nació precisamente para integrar fuerzas que antes trabajaban en silos. Aquí pasa lo mismo: tenemos Gendarmería, Prefectura, Policía Federal, inteligencia, Defensa. Todos combaten narcotráfico pero sin hablar entre sí.
¿Qué cambió en los últimos meses que hace que esto sea urgente ahora?
El crimen organizado se volvió transnacional. No es solo narcotráfico en la frontera. Es trata de personas, lavado de dinero, ciberataques, contrabando de armas. Una fuerza sola no puede enfrentarlo. El Gobierno ya reformó cada fuerza por separado. Ahora necesita que trabajen juntas bajo reglas claras.
¿Qué tan probable es que el Congreso apruebe esto?
Eso depende de la política. El Gobierno dice que lo enviará en el segundo semestre, pero aún no está terminado. Hay consenso en que las fuerzas necesitan modernización. La pregunta es si los legisladores confían en cómo se usarán esos poderes.
¿Hay riesgos en centralizar tanto poder en un Consejo de Seguridad Nacional?
Siempre los hay. Un órgano centralizado puede ser más eficiente o más peligroso, dependiendo de quién lo controle y qué reglas lo limiten. Por eso el Gobierno habla de "reglas más claras" y "evitar superposiciones". Pero la reforma tendrá que incluir controles y transparencia.
¿Qué significa que adhirieron al Escudo de las Américas?
Significa que Argentina se alinea con la estrategia de seguridad de Trump en la región. No es solo un acuerdo bilateral. Es coordinación con otros países contra el crimen organizado y la influencia china. La reforma de seguridad es el marco doméstico para poder participar en esa coordinación regional.