La licitación de las tres líneas ferroviarias (Belgrano, San Martín, Urquiza) abarca 7594 km de vías en 16 provincias conectando zonas productivas con puertos e internacionales. El mecanismo innovador no incluye puja de precios: los oferentes compiten ofreciendo menores peajes e inversiones mayores, evaluados por comisión mediante fórmula de mérito combinada.
Gobierno lanza privatización del Belgrano Cargas con concesión de 50 años e inversión de US$1000 millones
Tendrá ventaja quien ofrezca cobrar menos e invertir más
¿Por qué el Gobierno eligió este mecanismo de competencia basado en peajes e inversiones en lugar de una puja tradicional de precios?
Porque una puja de precios habría significado que quien pagara más dinero al Estado se quedaba con la concesión, sin importar qué haría con la infraestructura después. Este sistema obliga a los oferentes a comprometerse con inversiones reales y a mantener peajes bajos, lo que beneficia a quienes usan la red.
¿Qué significa en la práctica que haya una línea base para medir la carga incremental?
Significa que si el Belgrano transporta hoy 10 millones de toneladas al año, la línea base se fija en ese número. Los incentivos del RIGI solo aplican a las toneladas que se transporten por encima de eso. Es una forma de asegurar que el régimen de incentivos no subsidie carga que ya circulaba.
¿Por qué el Gobierno insiste en excluir a empresas controladas por gobiernos extranjeros si eso reduce la competencia?
Porque considera que hay un interés estratégico en mantener el control de la infraestructura ferroviaria en manos privadas pero no estatales extranjeras. China ha sido muy activa en financiar y operar ferrocarriles en la región, y el Gobierno prefiere que eso no suceda aquí.
¿Qué pasa con esas 40 locomotoras y 1180 vagones que están prendados a China?
Están ahí como garantía de un préstamo que un banco chino otorgó para obras ferroviarias. Ahora, quien gane la licitación puede comprarlos si quiere, pero eso no le da ventaja en la competencia. El dinero de esa venta irá a un fondo para financiar las obras que el concesionario debe hacer.
¿Cuál es el riesgo de que el open access siga siendo obligatorio?
Que el concesionario no tiene control total sobre quién usa sus vías ni cuándo. Algunas empresas querían integración vertical, es decir, ser dueños tanto de la infraestructura como de los trenes. Pero el Gobierno decidió que la red debe permanecer abierta a múltiples operadores.
¿Qué tan realista es la inversión de mil millones de dólares que el Gobierno proyecta?
Es un número módico para una red de 7594 kilómetros en 16 provincias. El Gobierno mismo reconoce que la recuperación de la infraestructura puede tomar entre 10 y 15 años. Todo dependerá de si los concesionarios realmente invierten lo que prometen.
Der Puls
- Concesión por 50 años de tres líneas ferroviarias: Belgrano, San Martín y Urquiza
- 7594 kilómetros de vías en 16 provincias conectando zonas productivas con puertos e internacionales
- Inversión objetivo de aproximadamente US$1000 millones
- Cláusula que excluye empresas controladas por gobiernos extranjeros y empresas públicas nacionales
- Grupo México y Consorcio Pro Ferrocarril Belgrano (cerealeras) manifestaron interés en participar
La licitación de las tres líneas ferroviarias (Belgrano, San Martín, Urquiza) abarca 7594 km de vías en 16 provincias conectando zonas productivas con puertos e internacionales. El mecanismo innovador no incluye puja de precios: los oferentes compiten ofreciendo menores peajes e inversiones mayores, evaluados por comisión mediante fórmula de mérito combinada.
El Gobierno formalizó la licitación de Belgrano Cargas con concesiones por 50 años e inversión objetivo de US$1000 millones. Los oferentes competirán por combinación de peajes e inversiones, con restricción que excluye empresas controladas por gobiernos extranjeros.
El Gobierno formalizó este jueves el proceso de privatización de Belgrano Cargas, la empresa estatal que opera tres de las principales líneas ferroviarias del país. Luis Caputo, ministro de Economía, firmó la resolución que habilita la licitación poco después del mediodía, y el llamado será publicado en el Boletín Oficial en las próximas horas. Lo que sigue es un proceso de concesión por 50 años que movilizará inversiones cercanas a los mil millones de dólares y que, según el diseño del Gobierno, permitirá recuperar y expandir una red ferroviaria que lleva años en deterioro.
La primera etapa de la privatización abarca las tres líneas principales: Belgrano, San Martín y Urquiza. En conjunto, estas vías suman 7594 kilómetros de infraestructura distribuida en 16 provincias, conectando las zonas productivas más importantes del país con puertos y pasos fronterizos hacia Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay. El alcance podría ampliarse si durante las concesiones se logra recuperar tramos que actualmente están fuera de operación. Las empresas interesadas tendrán hasta el 28 de octubre para hacer consultas sobre los pliegos y hasta el 11 de noviembre a las 9.59 para presentar sus ofertas. Un minuto después comenzará la apertura de sobres. Las licitaciones de otras unidades de negocio, como los talleres, quedarán para principios del próximo año.
El mecanismo elegido rompe con la lógica tradicional de las privatizaciones. No habrá una puja por quién paga más dinero al Estado para quedarse con la concesión. En cambio, los oferentes competirán mediante una fórmula que combina dos variables: el peaje máximo que pretenden cobrar a los trenes que circulen por las vías y las inversiones que se comprometan a realizar. Tendrá ventaja quien ofrezca cobrar menos e invertir más. Una Comisión Evaluadora será responsable de elaborar un orden de mérito y recomendar la adjudicación al oferente que obtenga el mayor puntaje, considerando la relación entre el peaje propuesto y las obras obligatorias y optativas comprometidas. Las obras obligatorias deberán completarse en los primeros cinco años, mientras que las optativas podrán extenderse hasta 15 años.
Para facilitar las inversiones, el esquema contempla la posibilidad de que los adjudicatarios encuadren sus proyectos en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), con una inversión piso de 200 millones de dólares. Los beneficios del régimen se imputarán únicamente a la actividad incremental generada por las nuevas inversiones, medida por la carga adicional que pueda transportarse por encima de una línea base fijada para cada ferrocarril. Los pliegos también establecen bandas dentro de las cuales deberán ubicarse los peajes: para el Belgrano, entre 0,00755 y 0,02163 dólares por tonelada-kilómetro; para el San Martín, entre 0,00708 y 0,02034. La tarifa que resulte de la licitación funcionará como un techo, no como un precio fijo, y se actualizará anualmente.
Una característica central del modelo es la preservación del denominado open access, que permite que diferentes operadores ingresen a la red con sus propios trenes mediante el pago de un peaje. El futuro concesionario administrará y mantendrá las vías y gestionará el tráfico, pero deberá permitir la circulación de otros operadores de manera transparente, objetiva y no discriminatoria. Esta decisión había generado objeciones de algunas empresas durante el diseño de la privatización, que reclamaban una mayor integración entre la administración de la infraestructura y la operación de los trenes.
Entre los requisitos para participar figura una cláusula que excluye a empresas controladas por gobiernos extranjeros, así como a compañías públicas nacionales y provinciales. La restricción alcanza a sociedades sujetas al control de Estados soberanos, sus subdivisiones territoriales, organismos públicos y empresas de titularidad estatal, incluyendo sus controlantes y controladas. Esta disposición tiene una consecuencia particularmente relevante: deja fuera de la competencia a empresas estatales chinas, que en los últimos años han sido protagonistas del financiamiento y la provisión de material para el sistema ferroviario argentino. La cláusula, sin embargo, no está dirigida exclusivamente a China, sino que alcanza a empresas controladas por cualquier gobierno extranjero.
La relación con China atraviesa incluso parte de los activos que ahora entran en el proceso de privatización. Hay 40 locomotoras y 1180 vagones que se encuentran prendados a China Machinery Engineering Corporation (CMEC), luego de que un banco chino financiara obras ferroviarias y ese material rodante quedara como garantía. Los interesados podrán optar entre presentarse solo por la concesión de las vías o hacerlo junto con la compra del material rodante asignado a cada línea, pero esta decisión no otorgará ninguna ventaja en el orden de mérito. Los valores del material fueron determinados por tasaciones del Tribunal de Tasaciones de la Nación: para el Belgrano, 94,4 millones de dólares; para el San Martín, 131,7 millones. El dinero obtenido será destinado a un fideicomiso con el objetivo exclusivo de financiar las obras que deberán realizar los concesionarios.
El proceso llega a esta instancia con al menos dos grupos que han manifestado públicamente su interés y que, según pudo saber La Nación, lo mantienen. Grupo México, uno de los mayores operadores ferroviarios del continente, es uno de ellos. El otro es el Consorcio Pro Ferrocarril Belgrano, conformado por ACA, Aceitera General Deheza, Bunge, Cargill y Louis Dreyfus Company, a las que se sumaría el Grupo Roggio. Las cerealeras concentran buena parte de la carga que actualmente circula por el sistema, lo que les da un interés directo en la operación de estas líneas.
Bemerkenswerte Zitate
El Gobierno justificó el plazo de 50 años por la magnitud y el largo período de recupero de las inversiones ferroviarias, estimando que la primera etapa de reconstrucción puede extenderse entre 10 y 15 años— Documentación oficial del Gobierno