En el ciclo siempre repetido de vencimientos y tensiones cambiarias, el Gobierno argentino encontró esta semana una salida ordenada: canjear tres cuartas partes de un bono atado al dólar antes de que su fecha de referencia concentrara la atención de los mercados. La operación, realizada el martes por la Secretaría de Finanzas, movió USD 3.332 millones hacia instrumentos con vencimientos posteriores, diluyendo la presión que históricamente acompaña al fixing del dólar mayorista. Es el tipo de maniobra que no resuelve las tensiones estructurales, pero sí demuestra que administrar los tiempos del