977,000 pesos anuales de ahorro equivalen a un camión gratis cada tres años
En las rutas industriales de México, donde el diésel ha reinado durante décadas, un estudio de telemetría viene a reordenar la aritmética del transporte pesado. AnzenTec analizó tractocamiones en operación real y encontró que el gas natural vehicular puede reducir los costos de combustible entre un 20% y un 49%, una diferencia que, acumulada en tres años, equivale al precio de un camión nuevo. La pregunta ya no es si el GNV puede competir, sino si las flotas pueden permitirse ignorarlo.
- Una sola unidad con GNV ahorró 81,000 pesos al mes en la ruta Monterrey-Tepozotlán, lo que proyecta casi 2.9 millones de pesos en tres años —suficiente para financiar un camión adicional.
- La brecha de precios entre el gas a 9.90 pesos y el diésel a 29 pesos por litro convierte cada kilómetro recorrido en una ventaja acumulada que los operadores logísticos ya no pueden desestimar.
- La transición no es automática: requiere seleccionar corredores con infraestructura disponible, configurar correctamente los vehículos y cambiar hábitos de conducción para capturar hasta 1.90 pesos adicionales de ahorro por kilómetro.
- Con 115 estaciones nacionales y cobertura en los cuatro corredores logísticos industriales clave, la red de recarga ya existe —aunque zonas como Michoacán y Jalisco aún están en expansión.
- Las unidades estudiadas superaron los 100,000 kilómetros sin interrupciones, disipando dudas sobre la confiabilidad operativa del GNV frente al diésel en larga distancia.
En las carreteras entre Monterrey y Tepozotlán, donde los tractocamiones recorren hasta 27,000 kilómetros mensuales, una pregunta económica encontró respuesta con datos. AnzenTec, empresa especializada en gestión de flotas, realizó un estudio de telemetría sobre 50 unidades a nivel nacional, con análisis detallado de 10 tractocamiones durante cinco meses. Los vehículos de gas natural comprimido fueron comparados contra unidades diésel en variables como consumo, rendimiento, velocidad y patrones de conducción.
Los resultados muestran ahorros reales de entre 20% y 35% operando con GNV. Con los precios actuales —diésel a 29 pesos por litro frente a gas a 9.90 pesos bajo la alianza Natgas-ELAM FAW— el ahorro proyectado escala hasta el 49%. Una unidad que registró 29% de ahorro mensual generó 81,000 pesos de reducción de costos al mes, equivalentes a 977,000 pesos anuales y casi 2.9 millones en tres años: el costo de un camión adicional bajo financiamiento.
Jorge Estrada, director comercial de AnzenTec, advierte que el rendimiento varía según configuración, carga y tipo de motor, y que en pruebas puras el gas mostró cifras ligeramente inferiores al diésel. Sin embargo, el beneficio económico global es contundente. Además, una conducción eficiente —mantener revoluciones en zona verde, evitar acelerones— genera entre 1.41 y 1.90 pesos adicionales de ahorro por kilómetro solo por cambiar hábitos.
La viabilidad del GNV también depende de la infraestructura. México cuenta con 115 estaciones de recarga, 32 operadas por NatGas, distribuidas en 10 estados y alineadas con los cuatro corredores logísticos industriales del país: Bajío, Centro Golfo, Norte Industrial y Occidente. Mientras los tres primeros ya cuentan con cobertura sólida, el corredor Occidente sigue en expansión. Para los directivos de ELAM FAW y NatGas, la transición exitosa exige acompañamiento experto en la selección de rutas y configuración de vehículos. Las unidades estudiadas, con más de 100,000 kilómetros recorridos sin interrupciones, demuestran que el GNV no es una promesa: es una realidad operativa en las carreteras mexicanas hoy.
En las carreteras entre Monterrey y Tepozotlán, donde los camiones recorren entre 25,000 y 27,000 kilómetros cada mes sin pausa —salvo para cargar, descargar y repostar—, una pregunta económica fundamental se resuelve con números. ¿Puede el gas natural vehicular competir con el diésel que ha dominado el transporte mexicano durante décadas? Un estudio de telemetría realizado por AnzenTec, empresa especializada en gestión de flotas, responde que sí, y con márgenes que los transportistas no pueden ignorar.
La investigación analizó 50 tractocamiones a nivel nacional, pero concentró su trabajo detallado en 10 unidades durante cinco meses, de enero a mayo. Las máquinas estudiadas fueron cabover ELAM FAW JH6 con motores de 430 caballos de fuerza alimentados por gas natural comprimido, comparadas contra un camión de marca estadounidense equipado con motor Cummins X15 y transmisión manual. El análisis midió variables precisas: kilometraje, consumo de combustible, rendimiento, velocidad, revoluciones por minuto, ralentí y patrones de conducción en la ruta de prueba.
Los resultados revelan un ahorro real de entre 20% y 35% operando con gas natural frente al diésel. Pero la cifra que captura la atención de los operadores logísticos es más contundente: en condiciones reales, con precios actuales del diésel rondando los 29 pesos por litro y gas natural a 9.90 pesos bajo la alianza Natgas-ELAM FAW, el ahorro proyectado alcanza el 49%. Una unidad que registró 29% de ahorro mensual generó 81,000 pesos de reducción de costos cada mes, equivalentes a 977,000 pesos anuales y casi 2.9 millones en tres años. Para una empresa de transporte, esa cifra representa el costo de adquirir un camión adicional bajo financiamiento a tres años.
Jorge Estrada, director comercial de AnzenTec, subraya que el rendimiento del gas puede variar según configuración, carga, presión del combustible y tipo de motor. Aunque en pruebas de rendimiento puro el gas mostró cifras ligeramente inferiores al diésel, el beneficio económico global es más impactante. Además, una conducción eficiente —mantener las revoluciones en zona verde, evitar acelerones innecesarios, no exceder velocidades— genera ahorros adicionales de entre 1.41 y 1.90 pesos por kilómetro solo por cambiar hábitos de manejo. Las unidades estudiadas con más de un año y dos meses de operación han recorrido más de 100,000 kilómetros sin interrupciones, demostrando que pueden funcionar al mismo nivel que las unidades diésel.
Pero la viabilidad del gas natural vehicular no depende solo de la mecánica del motor. Julio César Romero, director comercial de ELAM FAW Trucks, y David Domínguez, líder comercial de NatGas, enfatizan que la transición requiere acompañamiento experto tanto en la configuración de vehículos como en la selección de corredores con infraestructura de recarga adecuada. Actualmente, México cuenta con 115 estaciones de recarga nacional, 32 de ellas operadas por NatGas. La infraestructura se concentra en 10 estados principales: Ciudad de México, Coahuila, Durango, Estado de México, Hidalgo, Jalisco, Nuevo León, Puebla, Querétaro y Veracruz.
Los cuatro corredores logísticos industriales clave del país coinciden con las zonas de cobertura de gas. El corredor Bajío, que integra Estado de México, Querétaro, Guanajuato y Jalisco, cuenta con una red de recarga muy completa. El corredor Centro Golfo, que abarca Estado de México, Puebla y Veracruz, se desarrolla con fuerza, permitiendo rutas completas entre Veracruz y Guadalajara. El corredor Norte Industrial, que comprende Nuevo León, Coahuila y Durango, ya posee la infraestructura necesaria. El corredor Occidente, en Jalisco, Michoacán y Colima, está en fase de expansión, especialmente en Michoacán y Jalisco. La red de estaciones de NatGas está diseñada estratégicamente para alinearse con estos corredores y las rutas de operación, creando una línea de soporte que evita que los transportistas se queden sin combustible.
El estudio de AnzenTec concluye que la telemetría confirma lo que los números sugieren: el gas natural vehicular es una alternativa competitiva, rentable y sostenible para flotas de larga distancia. No es una promesa futura. Es una realidad operativa en las carreteras mexicanas hoy.
Notable Quotes
La transición del diésel al gas natural tiene que ser acompañada por expertos tanto para la configuración de vehículos como para definir corredores con mejor infraestructura de recarga— Julio César Romero, director comercial de ELAM FAW Trucks, y David Domínguez, líder comercial de NatGas
Una conducción eficiente puede generar ahorros adicionales de entre 1.90 y 1.41 pesos solo por cambiar la forma de manejar— Jorge Estrada, director comercial de AnzenTec
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué un transportista elegiría cambiar a gas natural si el diésel es lo que siempre ha conocido?
Porque 977,000 pesos anuales de ahorro por camión no es un número abstracto. Es dinero real que baja directamente a la rentabilidad. Pero no es solo eso: es también que el gas funciona. Las unidades en el estudio llevan más de 100,000 kilómetros sin problemas.
¿Y qué pasa si se queda sin gasolinera en medio de la ruta?
Esa es la razón por la que los expertos insisten en que no puedes simplemente cambiar a gas. Tienes que elegir corredores donde la infraestructura ya existe. En el Bajío, por ejemplo, la red es tan completa que no hay riesgo. En Occidente todavía se está construyendo.
¿Entonces el gas natural solo funciona en ciertos lugares?
Por ahora sí. Pero eso está cambiando. Hay 115 estaciones en el país y la red crece estratégicamente. Los operadores logísticos ya saben dónde pueden operar con seguridad.
¿Cuál es el verdadero ahorro? He visto números que van desde 20% hasta 49%.
Depende de cómo lo midas. En operación real, contra diésel, es 20 a 35%. Pero si sumas conducción eficiente y precios preferenciales de la alianza Natgas-ELAM, llegas a 49%. El número más confiable es el que midieron en la ruta Monterrey-Tepozotlán: 29% de ahorro real.
¿Qué cambia si manejo diferente?
Todo. Mantener las revoluciones en zona verde, no acelerar a fondo, respetar velocidades: eso solo genera entre 1.41 y 1.90 pesos de ahorro adicional por kilómetro. Es conducción inteligente.
¿Esto significa que el diésel está terminado en México?
No. Significa que hay una alternativa viable que los números respaldan. Pero requiere planeación, infraestructura y expertos que configuren bien los vehículos. No es un cambio simple.