En el fútbol, como en la vida, los ascensos más vertiginosos suelen preceder a las caídas más dolorosas. El Girona, club catalán integrado en el vasto entramado empresarial del Manchester City, ha consumado su descenso a Segunda División apenas dos años después de haber disputado la Liga de Campeones, poniendo en evidencia la fragilidad de los proyectos deportivos construidos sobre lógicas corporativas. Su historia invita a reflexionar sobre si el talento y la identidad de un club pueden florecer cuando los jugadores son tratados como activos transferibles dentro de un imperio global.
Girona: de la Champions League a Segunda División bajo el imperio del Manchester City
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