En un momento en que las sociedades occidentales debaten el alcance y la equidad de sus sistemas educativos, España recibe del informe PISA un veredicto severo: el rendimiento académico de sus estudiantes ha caído de forma histórica. Las autoridades señalan hacia una confluencia de factores —el aumento de alumnado inmigrante sin apoyos suficientes, la pobreza infantil y el consumo digital desmedido— que revelan no tanto un fracaso de los estudiantes, sino una brecha estructural entre las necesidades reales del aula y los recursos que el Estado destina a cubrirlas. El informe actúa como espejo
Gimeno vincula el desplome educativo español con el aumento de alumnado inmigrante
El rendimiento académico deficiente afecta directamente a estudiantes españoles, especialmente a población vulnerable incluyendo menores inmigrantes y en situación de pobreza.