En el cruce entre la diplomacia y la exigencia moral, el congresista republicano Carlos Giménez alzó la voz para recordar que sentarse a negociar con un régimen no equivale a reconocerlo como legítimo. Desde Florida, advirtió que figuras como Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello —acusado de narcotráfico con recompensa de 25 millones de dólares— siguen siendo los interlocutores reales de Washington, y que cualquier acuerdo que no garantice instituciones independientes y elecciones verificables sería, en el fondo, una rendición disfrazada de entendimiento. La pregunta que subyace no es solo sobre