En un momento en que la industria automotriz global se reinventa, Nissan Latinoamérica no solo ajusta sus plantas y mercados, sino que reorienta su filosofía entera hacia el consumidor que ya no se deja seducir por promesas vacías. Gerardo Fernández, su vicepresidente de marketing, articula una transformación que es tanto industrial como cultural: la confianza ya no se gana en la pantalla, sino en cada punto de contacto con la marca. En una región tan diversa como América Latina, esa convicción se traduce en decisiones concretas —menos plantas, más foco, tecnología adaptada al territorio— que