En el corazón de las rutas energéticas del mundo, el Estrecho de Ormuz se ha convertido en el escenario de una disputa que pone a prueba los límites del poder y la soberanía. El general iraní Amir Hatami respondió el 16 de agosto a las declaraciones del presidente Trump —quien reclamó el estrecho como territorio estadounidense— con advertencias que van más allá de la retórica: las bases militares de EE.UU. en Oriente Medio, dijo, ya no estarán seguras. Detrás de las palabras de ambos líderes laten cálculos militares reales, y el mundo entero, dependiente del petróleo que fluye por esas aguas,