En los márgenes del sistema penitenciario chileno, donde el movimiento de personas debería ser un acto administrativo, se revelan a veces las grietas más profundas del orden institucional. A mediados de septiembre, Gendarmería intervino dependencias en la Calle 3B de Talca tras descubrir que el traslado de reclusos desde la ex Penitenciaría había servido de cobertura para consolidar una red de distribución de drogas. El hallazgo no es solo un caso policial: es un espejo que refleja cómo los momentos de transición y vulnerabilidad dentro del Estado pueden convertirse en oportunidades para que e