Europa sufre un «triple desafío» sin precedentes: agresión militar rusa, presión política estadounidense y competencia económica china que está desindustrializando Alemania. El historiador británico subraya que China es la mayor amenaza económica para Europa, pero recibe menos atención mediática que Putin o Trump en el debate público.
Garton Ash advierte de «amenaza existencial» para Europa ante ataques de Rusia, EE.UU. y China
Europa está bajo ataque militar, político y económico simultáneamente
¿Cuándo exactamente comenzó a ver esta convergencia de amenazas como algo verdaderamente existencial y no solo preocupante?
Creo que fue gradual, pero se cristalizó cuando empecé a ver que no eran amenazas aisladas. Rusia actúa militarmente, Estados Unidos se retira del compromiso europeo, y China avanza económicamente sin pausa. Cuando ves que los tres movimientos ocurren simultáneamente, entiendes que no es una crisis pasajera sino un reordenamiento fundamental.
Mencionó que Europa subestima a China. ¿Por qué cree que ocurre eso?
Porque China no hace ruido. Putin invade, Trump tuitea, pero China simplemente compra, invierte, construye infraestructura. Es menos dramático, menos visible en los titulares. Pero el daño económico es más profundo y más duradero. Alemania se está desindustrializando y nadie parece estar gritando sobre ello.
¿Es realista esperar que Europa desarrolle una defensa común cuando ni siquiera puede ponerse de acuerdo en política fiscal?
No es realista esperar que ocurra fácilmente. Pero la crisis tiene una manera de acelerar lo que parecía imposible. Europa ha hecho cosas aparentemente imposibles antes. El problema es que necesitamos que esa aceleración ocurra ahora, no en diez años.
Usted habló del pesimismo del intelecto como herramienta útil. ¿No corre el riesgo de que la gente simplemente se rinda?
Es un riesgo real. Pero el optimismo falso es peor. Si te dices a ti mismo que todo está bien cuando no lo está, nunca actúas. El pesimismo honesto te obliga a moverte, a pensar, a buscar soluciones. Es incómodo, pero es honesto.
¿Qué le sorprendió más al recibir el premio?
Honestamente, ver mi nombre junto al de Habermas y Dahrendorf. Esos son pensadores que moldearon mi forma de entender Europa. Que ahora estemos en una conversación sobre si Europa puede sobrevivir a lo que viene... eso sí que es irónico.
¿Cree que el Reino Unido volverá a la Unión Europea?
Espero que sí. Pero no en los próximos años. Primero tiene que aprender lo que significa estar fuera. Y eso, desafortunadamente, llevará tiempo.
Le Pouls
- Timothy Garton Ash, Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2026
- Europa enfrenta ataques militares de Rusia, políticos de EE.UU. y económicos de China
- China está catalizando la desindustrialización de Alemania a velocidad increíble
- El vínculo transatlántico «no volverá a ser como lo conocimos durante 80 años»
- Nuevo libro de Garton Ash publicado por Taurus en otoño de 2026
Europa sufre un «triple desafío» sin precedentes: agresión militar rusa, presión política estadounidense y competencia económica china que está desindustrializando Alemania. El historiador británico subraya que China es la mayor amenaza económica para Europa, pero recibe menos atención mediática que Putin o Trump en el debate público.
Timothy Garton Ash, Premio Princesa de Asturias 2026, advierte que Europa atraviesa su momento más peligroso desde la Segunda Guerra Mundial, enfrentando ataques militares rusos, políticos estadounidenses y económicos chinos simultáneamente.
Timothy Garton Ash recibió el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2026 con una advertencia que no dejaba lugar a la ambigüedad: Europa enfrenta en este momento una amenaza existencial sin parangón desde el final de la Segunda Guerra Mundial. El historiador británico, cuya trayectoria intelectual ha marcado generaciones de pensadores europeos, articuló su preocupación con la precisión de quien ha pasado décadas estudiando los movimientos tectónicos del continente. Europa, explicó, está siendo atacada simultáneamente desde tres frentes distintos: militarmente por Rusia, políticamente por Estados Unidos, y económicamente por China. Nunca antes, subrayó, el continente había tenido que enfrentarse a un desafío de esta magnitud y complejidad convergente.
Al reflexionar sobre el significado del galardón, Garton Ash no pudo evitar una sonrisa al constatar que su nombre se añadía a una lista que incluía a figuras como Ralf Dahrendorf, Raymond Carr, Jürgen Habermas y Dani Rodrik, pensadores que habían moldeado su propio desarrollo intelectual. Incluso bromeó sobre la presencia de Rafael Nadal entre los premiados, aunque en una categoría distinta. Pero la levedad desapareció rápidamente cuando situó el premio en su contexto político real. España, como Polonia, encarna de manera particularmente clara la unión entre democracia y pertenencia europea, un vínculo que hoy atraviesa lo que Garton Ash denominó sin rodeos una amenaza existencial. «Es un momento dramático», resumió.
Cuando se le preguntó si contemplaba el presente con optimismo o pesimismo, el historiador recurrió a una fórmula intelectual clásica del siglo XX: pesimismo del intelecto, optimismo de la voluntad. El análisis riguroso, insistió, obliga a ser pesimista. La acumulación de problemas tanto dentro de Europa como en su periferia exige una mirada preocupada y realista. Enumeró entonces las grandes amenazas contemporáneas: ese triple desafío de Rusia, Estados Unidos y China; el impacto disruptivo de la inteligencia artificial; la crisis climática; y la entrada en un mundo postoccidental donde las potencias no occidentales poseen ya tanta riqueza y poder como Occidente. «Si juntas todo eso, tienes que preocuparte», insistió con firmeza.
Sin embargo, rechazó categóricamente cualquier tentación derrotista. De hecho, defendió la utilidad política del pesimismo intelectual como herramienta de cambio. Intentar convencerse de que las cosas no están tan mal, argumentó, no sirve para nada. Las grandes reformas europeas del pasado nacieron precisamente de la conciencia de crisis y la voluntad de transformación. Europa, sostuvo, posee un potencial económico, de seguridad, intelectual e innovador enormemente subutilizado. Hay muchísimo que podría hacerse y simplemente no se está haciendo.
Sobre los líderes mundiales que más le inquietan, Garton Ash describió la elección como «muy ajustada» entre Vladímir Putin, Xi Jinping y Donald Trump. Pero insistió en llamar especialmente la atención sobre China, un país que Europa sigue subestimando de manera sistemática. Mientras el continente dedica la mayor parte de su tiempo a debatir sobre Trump y algo de tiempo a Putin, debería estar hablando de Xi Jinping con la misma intensidad. La amenaza económica que representa China es la más clara y la más inmediata. China está catalizando la desindustrialización de Alemania a una velocidad que Garton Ash calificó de increíble.
El deterioro de la relación transatlántica fue otro de los grandes temas de la conversación. El historiador fue directo: el vínculo entre Europa y Estados Unidos «no volverá a ser como lo conocimos durante 80 años», especialmente en materia de seguridad. Europa haría bien en trabajar bajo la suposición de que Estados Unidos no va a volver a ser el garante de la seguridad europea que fue durante la posguerra. En ese contexto, defendió que el continente necesita transformaciones mucho más ambiciosas y rápidas: una auténtica política común de defensa, un verdadero espacio digital europeo, políticas que sean genuinamente europeas. El problema, lamentó, es que mientras las políticas que se necesitan son europeas, la política democrática sigue siendo nacional. No solo se necesita liderazgo político, sino también una movilización intelectual y social más amplia: pensadores, activistas, sociedad civil.
Al reflexionar sobre el Brexit, Garton Ash desplegó una ironía amarga. El proceso de salida del Reino Unido de la Unión Europea ha terminado, paradójicamente, «europeizando» la política británica. Gran Bretaña, casi de manera única en Europa, nunca había tenido un gran partido populista nacionalista de extrema derecha hasta ahora. El sistema bipartidista se ha fragmentado en cinco o siete partidos. «La gran ironía es que el gran logro del Brexit ha sido europeizar a Gran Bretaña», concluyó. Y fue todavía más explícito al hablar de su esperanza personal: Gran Bretaña forma plenamente parte de Europa, y espera que algún día vuelva a la Unión Europea.
El nuevo libro de Garton Ash, que Taurus publicará en español este otoño, condensa muchas de estas preocupaciones. El autor explicó que había intentado hacer «lo imposible»: resumir en menos de 40.000 palabras todo lo que uno querría saber sobre Europa. Geografía, historia, cultura, civilización, barbarie, comida, cine, fútbol, política y futuro. El título mismo tiene una intención simbólica: Europa es el continente más antiguo porque la idea misma de continente nace en la Antigüedad clásica, pero también el más nuevo porque ningún otro continente posee las mismas estructuras de integración y cooperación política que la Unión Europea.
En la parte final del encuentro, Garton Ash reivindicó con fuerza el papel del periodismo en las democracias contemporáneas y alertó de que la revolución digital está destruyendo el espacio público compartido que las sostiene. Las redes sociales y las plataformas digitales han provocado simultáneamente polarización y fragmentación social. Los periodistas, argumentó, son garantes esenciales de los hechos y del debate público. Recordó que uno de sus libros se titula «Los hechos son subversivos», y concluyó con una frase dirigida a los periodistas presentes: «La democracia les necesita».
Citations marquantes
Europa está hoy bajo ataque militar de Rusia, político de Estados Unidos y económico de China. Nunca nos habíamos enfrentado a un desafío triple tan enorme— Timothy Garton Ash
Pesimismo del intelecto, optimismo de la voluntad. Analíticamente hay que ser pesimista— Timothy Garton Ash
La gran ironía es que el gran logro del Brexit ha sido europeizar a Gran Bretaña— Timothy Garton Ash