En cada temporada de La Casa de los Famosos México, Galilea Montijo ha convertido las galas de eliminación en algo más que un evento televisivo: una declaración de que la moda es, en sí misma, un lenguaje de presencia y poder. En la segunda gala de la cuarta temporada, la conductora eligió un vestido tweed nude con pedrería en plata y vino que brilló tanto como el drama que se vivía en el escenario. Su figura se ha vuelto inseparable del espectáculo, recordándonos que en la televisión, la imagen también cuenta una historia.