En los confines de la galaxia espiral Messier 74, astrónomos del Instituto de Astrofísica de Canarias han encontrado un disco de estrellas jóvenes que duplica el tamaño conocido de esa galaxia, formado en apenas 640 millones de años. El hallazgo, logrado con un telescopio de un solo metro en el Observatorio del Teide, desafía la idea de que las galaxias crecen de forma lenta y constante. Como tantas veces en la historia de la ciencia, no fue el instrumento más grande el que amplió nuestra visión del cosmos, sino el más adecuadamente preparado para escuchar lo que el universo susurraba.