En medio de una guerra comercial con aranceles del 50% aún vigentes, funcionarios del gobierno de Trump han optado por el terreno de las burlas digitales para presionar a Canadá, mientras el primer ministro Mark Carney exige seriedad antes de volver a la mesa de negociaciones. Lo que comenzó como provocaciones calculadas se ha convertido en un espectáculo que Canadá ha sabido responder con ingenio, dejando en evidencia que el ridículo en internet rara vez sustituye a la diplomacia. En el fondo, esta escaramuza de memes revela una tensión más profunda: la dificultad de gobernar con gravedad cua