En el umbral entre lo visible y lo subatómico, Fujitsu ha presentado un prototipo que podría redefinir los cimientos de la computación cuántica: un ordenador basado en espines de diamante que opera a temperaturas rozando el cero absoluto. La elección del estaño sobre el nitrógeno como elemento defectuoso en la red cristalina no es un detalle menor, sino una apuesta técnica que promete mayor resistencia al ruido y una luminosidad diez veces superior, cualidades esenciales para conectar módulos cuánticos mediante fotones. En el largo camino hacia máquinas cuánticas verdaderamente útiles, este pr