Fujimori coordina con Delcy Rodríguez expulsión aérea de venezolanos indocumentados

Aproximadamente 1,66 millones de refugiados y migrantes venezolanos en Perú enfrentan expulsiones, afectando a poblaciones vulnerables que buscan oportunidades económicas.
Ya no vamos a esperar. Somos nosotros los que vamos a enfrentar al crimen
Fujimori anuncia una estrategia de seguridad más agresiva que incluye expulsiones de extranjeros indocumentados.
Mark

¿Por qué Fujimori está coordinando esto específicamente con Venezuela ahora, después de meses de tensión diplomática?

Mimi

Porque necesita cooperación del otro lado. No puedes expulsar a alguien a un país sin que ese país acepte recibirlo. El restablecimiento de relaciones —la embajada, el consulado— hace que eso sea posible ahora.

Luke

Pero espera. ¿Cuántos de esos 1,66 millones son realmente indocumentados? El artículo no lo dice. Sabemos el número total, pero no sabemos cuántos serían expulsables.

Mimi

Es verdad. Y el plan Vuelta a la Patria es voluntario, así que eso es diferente de las expulsiones forzadas.

Mark

¿Entonces hay dos cosas pasando al mismo tiempo?

Mimi

Exacto. Retorno voluntario para quien quiera irse, y expulsiones para quienes están indocumentados o han cometido delitos.

Luke

El artículo dice que Fujimori quiere expulsar a "extranjeros que llegaron para romper la ley y atacar a los peruanos". Eso es una caracterización política, no un hecho verificable. ¿Cuántos venezolanos han sido acusados de delitos?

Mimi

No lo dice el artículo. Solo sabemos que Fujimori lo afirma como parte de su estrategia de seguridad.

Mark

¿Y qué pasa con los 548.000 solicitantes de asilo? ¿Ellos también pueden ser expulsados?

Luke

Eso tampoco está claro. El artículo no especifica quién exactamente será expulsado y bajo qué criterios legales.

  • Fujimori declaró la semana pasada su intención de expulsar 'en tiempo récord' a extranjeros que hayan delinquido, creando un comando unificado de Policía y Fuerzas Armadas que marca una escalada en la política de seguridad.
  • La llamada entre Fujimori y Rodríguez rompe meses de silencio diplomático: Perú había reconocido a Edmundo González como presidente electo de Venezuela en julio de 2024, congelando las relaciones con Caracas.
  • Más de 1,66 millones de venezolanos en Perú —y 548.000 solicitantes de asilo— quedan expuestos a expulsiones coordinadas, afectando a poblaciones que en su mayoría huyeron de la crisis económica y política.
  • Los cancilleres de ambos países elaboran protocolos de traslado aéreo 'ordenado y seguro', mientras el plan Vuelta a la Patria intenta ofrecer una salida voluntaria como alternativa a la deportación forzada.
  • El restablecimiento consular iniciado en agosto —con la designación de una cónsul general peruana en Caracas— muestra que la cooperación avanza en paralelo a la presión migratoria, buscando un equilibrio frágil entre soberanía y humanidad.

En el cruce entre la seguridad nacional y la diplomacia restaurada, la presidenta Keiko Fujimori acordó con la mandataria venezolana Delcy Rodríguez protocolos para expulsar por vía aérea a ciudadanos venezolanos indocumentados desde Perú. La medida, que afecta a una comunidad de 1,66 millones de personas —la segunda más grande de Sudamérica—, refleja la tensión perenne entre el orden que los Estados reclaman y la vulnerabilidad de quienes cruzaron fronteras en busca de vida digna. Lima y Caracas, que habían roto lazos diplomáticos en 2024, tejen ahora acuerdos que mezclan la expulsión forzada con el retorno voluntario, recordándonos que la migración no es solo un dato estadístico, sino el peso de millones de historias individuales.

La presidenta Keiko Fujimori anunció el jueves haber conversado telefónicamente con Delcy Rodríguez, mandataria encargada de Venezuela, para coordinar la expulsión de ciudadanos venezolanos indocumentados desde territorio peruano. Ambas abordaron dos ejes: el apoyo al plan Vuelta a la Patria —que promueve el regreso voluntario de migrantes— y los procedimientos concretos para ejecutar traslados aéreos de forma, según Fujimori, 'ordenada y segura'. Los cancilleres de los dos países trabajan en los protocolos específicos.

La llamada se produce en el marco de una recomposición diplomática gradual entre Lima y Caracas. Las relaciones habían quedado congeladas desde julio de 2024, cuando Perú reconoció a Edmundo González Urrutia como presidente electo venezolano en lugar de Nicolás Maduro. Desde agosto pasado, sin embargo, el gobierno peruano reactivó servicios consulares y designó a una cónsul general en Caracas, señal de que ambos países buscan canales funcionales pese a sus diferencias políticas.

La iniciativa de expulsiones se inscribe en una estrategia de seguridad más amplia que Fujimori presentó días antes, cuando anunció un 'comando unificado' contra la delincuencia integrado por la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas. En el Consejo de Seguridad y Defensa Nacional, la presidenta describió un país donde los ciudadanos 'salen todos los días a trabajar con miedo de ser extorsionados o de morir en una balacera', y prometió enfrentar al crimen 'con toda la fuerza legítima del Estado'.

El trasfondo humano de estas decisiones es considerable. Según ACNUR, hasta mayo de 2025 Perú albergaba aproximadamente 1,66 millones de refugiados y migrantes venezolanos —el segundo mayor contingente en Sudamérica, tras Colombia— además de más de 548.000 solicitantes de asilo, una de las cifras más altas del mundo. Esta población, que en su mayoría llegó huyendo de la crisis venezolana, enfrenta ahora la perspectiva de expulsiones coordinadas entre los dos gobiernos que, simultáneamente, intentan ofrecer el retorno voluntario como alternativa.

La presidenta Keiko Fujimori anunció el jueves que había hablado por teléfono con Delcy Rodríguez, la mandataria encargada de Venezuela, para coordinar la expulsión de ciudadanos venezolanos indocumentados que se encuentran en territorio peruano. En un mensaje publicado en X, Fujimori explicó que ambas conversaron sobre dos temas centrales: el apoyo al plan Vuelta a la Patria, que busca facilitar el regreso voluntario de migrantes a Venezuela, y los procedimientos específicos para ejecutar las expulsiones desde Perú.

La coordinación incluye protocolos que los cancilleres de ambos países están elaborando para realizar los traslados por vía aérea de forma que Fujimori describió como "ordenada y segura". La presidenta peruana expresó su agradecimiento por la disposición del gobierno venezolano a colaborar en estas medidas. Esta llamada se produce en el contexto de un restablecimiento gradual de las relaciones diplomáticas entre Lima y Caracas, que habían estado congeladas desde julio de 2024, cuando Perú reconoció a Edmundo González Urrutia como presidente electo de Venezuela en lugar de Nicolás Maduro.

La iniciativa de expulsiones forma parte de una estrategia más amplia que Fujimori presentó la semana anterior, cuando anunció su intención de "expulsar en tiempo récord a los extranjeros que llegaron para romper la ley y atacar a los peruanos". En esa ocasión, presentó la creación de un "comando unificado" contra la delincuencia, integrado por la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas. Fujimori enfatizó entonces que "la defensa de la vida de los ciudadanos no tiene bandera", invitando a otros gobiernos a colaborar en la tarea de seguridad.

Durante una reunión del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional, Fujimori argumentó que el pueblo peruano enfrenta una situación de miedo cotidiano. "El pueblo peruano está desesperado porque sale todos los días a trabajar con miedo de ser extorsionado o de morir en una balacera", señaló. Anunció que se establecería un gran centro de control y operaciones para dirigir todas las acciones contra la criminalidad, y remarcó que "ya no vamos a esperar. Somos nosotros los que vamos a enfrentar al crimen con toda la fuerza legítima del Estado, como lo ordena la Constitución".

El restablecimiento de relaciones con Venezuela ha avanzado gradualmente. En agosto pasado, el gobierno peruano designó a la diplomática Alicia María Espinoza como cónsul general en Caracas mediante una resolución suprema firmada por Fujimori y el ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Espá. Esta medida formó parte de la reactivación de servicios consulares para asistir a ciudadanos de ambos países. El cierre de la embajada y el consulado de Venezuela en Lima en julio de 2024 había dejado sin atención consular a miles de ciudadanos que necesitaban renovar pasaportes y realizar otros trámites.

Perú alberga una población migrante venezolana significativa. Según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), hasta mayo de 2025 había aproximadamente 1,66 millones de refugiados y migrantes venezolanos en el país, lo que convierte a Perú en el segundo destino en Sudamérica después de Colombia. Además, Perú registra más de 548.000 solicitantes de asilo, una de las cifras más elevadas del mundo. Esta población enfrenta ahora la perspectiva de expulsiones coordinadas entre los dos gobiernos, mientras que simultáneamente se busca promover retornos voluntarios a través del plan Vuelta a la Patria.

El pueblo peruano está desesperado porque sale todos los días a trabajar con miedo de ser extorsionado o de morir en una balacera
— Keiko Fujimori
La defensa de la vida de los ciudadanos no tiene bandera
— Keiko Fujimori
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