La guerra en Ucrania revela que tropas prefieren vehículos simples a blindados ultrasofisticados, priorizando supervivencia sobre protección tecnológica en combate de alta intensidad. Ejércitos europeos adquieren blindados 6x6 más baratos (1,5-3M€) frente a Dragón español (7M€+), con protección STANAG 2-3 suficiente para munición de asalto y metralla.