En un momento en que el precio del combustible golpea el bolsillo de los ciudadanos europeos, el presidente Emmanuel Macron ha elevado la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz al rango de prioridad nacional. Tras reunirse con líderes de Iraq, Arabia Saudita y Qatar, Francia actúa sobre la convicción de que la geopolítica lejana siempre termina aterrizando en la vida cotidiana. Lo que ocurre en esas aguas angostas entre el Golfo Pérsico y el mar de Omán no es una abstracción: es el precio que marca el surtidor de gasolina a la vuelta de la esquina.