En el otoño de 2026, Francia se enfrenta a una escasez de combustible que revela la fragilidad de las cadenas de suministro energético europeas, agravadas por los disturbios en Oriente Próximo. Más de una quinta parte de sus gasolineras opera sin existencias suficientes, y el diésel supera los 2,40 euros por litro, máximos históricos que golpean directamente a quienes dependen de sus vehículos para vivir. El gobierno responde con un plan de emergencia de 450 millones de euros y solicita a Bruselas que flexibilice las normas de calidad de los carburantes, apostando por la disponibilidad inmedia
Francia lanza plan de 450M euros contra crisis de carburante en Europa
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