Israel rechaza acuerdo de paz entre EEUU e Irán: "fracaso total" del Gobierno Netanyahu

¿Para qué sirvió la guerra si no nos hace más seguros?
La pregunta que resume la perplejidad de los israelíes ante un acuerdo que consideran un fracaso total.

Sin que Israel tomara parte en las conversaciones, Estados Unidos e Irán se aprestan a firmar en Suiza un acuerdo preliminar de paz que sacude los cimientos de la sociedad israelí. Lo que emerge de las calles de Jerusalén no es solo indignación política, sino una pregunta más honda sobre el valor de los sacrificios recientes y el lugar de Israel en el nuevo orden que Washington está dibujando. La exclusión de temas como los misiles balísticos iraníes y el financiamiento a Hamás e Hizbulá alimenta la sensación de que la seguridad israelí ha sido negociada sin los israelíes.

  • Un acuerdo negociado durante tres meses a espaldas de Israel está a punto de firmarse en Suiza, y la sociedad israelí lo vive como un abandono.
  • La frustración cruza todo el espectro político: desde jóvenes de izquierda que piden un cambio de gobierno hasta veteranos de derecha que sienten que el país ha vuelto a la casilla de salida.
  • El acuerdo omite el programa de misiles balísticos iraníes y el financiamiento a Hamás, Hizbulá y los hutíes, dejando intactas las amenazas que más preocupan a los israelíes.
  • La gratitud hacia Trump por la liberación de rehenes en Gaza convive ahora con una decepción creciente, y algunos temen que el ego de Netanyahu agrave el distanciamiento con Washington.
  • Las elecciones generales previstas para octubre se perfilan como el momento en que el descontento acumulado en las calles de Jerusalén podría reconfigurar el mapa político israelí.

En las calles de Jerusalén, la noticia del acuerdo preliminar entre Estados Unidos e Irán se propaga como una grieta. El documento, negociado durante tres meses sin participación israelí, se firmará el viernes en Suiza, y la sociedad israelí ya lo procesa como una forma de abandono.

Anda, una joven de 24 años, lo dice sin rodeos: el acuerdo es un fracaso total, tanto del Gobierno como de Trump. "¿Para qué sirvió la guerra?", pregunta. "No sirvió para hacer que los israelíes estén más seguros." En la calle Jaffa, votantes de izquierda hablan de desastre y de la necesidad urgente de un cambio de gobierno. Pero el rechazo no es solo de izquierda: Erez, de 64 años y claramente situado a la derecha, también lo rechaza. "Hemos vuelto a la casilla de salida", dice, apuntando su frustración hacia Netanyahu y la gestión de la guerra.

El acuerdo contempla el fin de la guerra, la apertura del estrecho de Ormuz y la liberación de fondos iraníes congelados, pero deja fuera los puntos más espinosos: el enriquecimiento de uranio, las reservas nucleares y, sobre todo, el programa de misiles balísticos y el financiamiento iraní a Hamás, Hizbulá y los hutíes. Para muchos israelíes, esas omisiones son el verdadero problema.

Trump ocupa un lugar ambivalente en esta ecuación. Su papel en la liberación de rehenes de Gaza le sigue granjeando reconocimiento, pero la gratitud convive con la decepción. Ido, otro joven de 24 años, cree que Trump comete un error al confiar en los iraníes: "Sabemos que no durará." Anda, por su parte, teme que el ego de Netanyahu ponga en riesgo el apoyo estadounidense justo cuando Israel más lo necesita.

Mientras las elecciones de octubre se acercan, el descontento que hierve en Jerusalén amenaza con reconfigurar el panorama político. El acuerdo de Suiza ha dejado a una sociedad dividida pero unida en una sola certeza: que algo fundamental ha cambiado.

En las calles de Jerusalén, la noticia se propaga como una grieta en el consenso: Estados Unidos e Irán están a punto de firmar un acuerdo de paz preliminar, negociado durante tres meses sin que Israel participe en las conversaciones. El documento se rubricará el viernes en Suiza, y la sociedad israelí ya está procesando lo que muchos ven como un abandono.

Anda, una joven de 24 años con raíces rusas, lo dice sin rodeos mientras camina por las calles de Jerusalén: el acuerdo es un fracaso total, tanto del Gobierno como de Trump. "¿Para qué sirvió la guerra?", pregunta. "No sirvió para hacer que los israelíes estén más seguros." Su pregunta resume la perplejidad que recorre la ciudad. En la calle Jaffa, la arteria comercial que conecta Jerusalén Oeste con la línea verde, la atmósfera es de decepción y cansancio. Los votantes de izquierda, reunidos en las terrazas de bares, hablan de desastre y de la necesidad urgente de un cambio de gobierno. Hadás lo sintetiza en pocas palabras: "Es un desastre, tiene que haber un cambio."

Pero el rechazo no es patrimonio de la izquierda. Erez, un israelí de 64 años que se sitúa claramente a la derecha del espectro político, también rechaza lo que sabe del acuerdo. "No es bueno para Israel", dice. "Hemos vuelto a la casilla de salida." Su frustración apunta hacia Netanyahu y hacia la gestión de la guerra contra Irán, los enfrentamientos con Hizbulá en Líbano y los ataques de los hutíes desde Yemen. Las elecciones generales previstas para finales de octubre se perfilan como un termómetro del descontento que hierve bajo la superficie.

El acuerdo que ha generado esta reacción se centra en el fin de la guerra, la apertura del estrecho de Ormuz, la liberación de fondos iraníes congelados y compensaciones para la reconstrucción. Pero los puntos más espinosos aún están por negociarse: el enriquecimiento de uranio iraní, las reservas nucleares existentes y las necesidades nucleares de Irán. Estos temas prometen ser los más divisivos cuando Trump deba dar su visto bueno final.

Trump ocupa un lugar peculiar en esta ecuación. Muchos israelíes le reconocen su papel en la liberación de rehenes de Gaza, y ese apoyo sigue siendo notable. Pero la gratitud convive ahora con la decepción. Erez admite estar "un poco decepcionado" con el presidente estadounidense. "Él nos ayudó mucho, pero tiene un gran temperamento y quiere salirse de esto. Ha durado mucho para él." Ido, otro joven de 24 años, va más lejos: cree que Trump comete un error al confiar en los iraníes. "El hecho de que el presidente de Estados Unidos no viva aquí le hace pensar que puede arreglarlo y que todo estará bien. Sabemos que no durará."

Anda, por su parte, prefiere dirigir su preocupación hacia Netanyahu. Las relaciones entre el primer ministro israelí y Trump se han erosionado, y ella teme que el ego de Netanyahu ponga en riesgo el apoyo estadounidense en un momento en que Israel lo necesita. "Tenemos que mantener a Estados Unidos con nosotros, tienen mucho poder y espero que Netanyahu vaya con Trump y no por su lado."

Lo que más perturba a muchos israelíes es lo que el acuerdo no incluye. El programa de misiles balísticos iraníes no está en la mesa. Tampoco la financiación que Irán canaliza hacia sus entidades satélites en la región: Hamás en Gaza, Hizbulá en Líbano, los hutíes en Yemen. Para algunos, como el pintor y escultor Eli Cohen, que regenta una galería con obras que fusionan las banderas estadounidense e israelí, la frustración se convierte en algo más oscuro. Cohen defiende que el Ejército israelí bombardee Irán sin piedad, que la devuelva al siglo XIV, que la deje sin electricidad ni agua.

Mientras Israel digiere esta noticia, las relaciones entre Trump y Netanyahu se erosionan justo cuando más importan. Las elecciones de octubre se acercan, y el descontento que hierve en las calles de Jerusalén podría reconfigurar el panorama político israelí. El acuerdo de Suiza, por ahora, ha dejado a una sociedad dividida pero unida en una sola certeza: que algo fundamental ha cambiado, y no necesariamente para mejor.

Es un fracaso total, un fracaso de nuestro Gobierno y de Trump. ¿Para qué sirvió la guerra si no nos hace más seguros?
— Ana, ciudadana israelí de 24 años
El hecho de que el presidente de Estados Unidos no viva aquí le hace pensar que puede arreglarlo. Sabemos que no durará.
— Ido, ciudadano israelí de 24 años
The Hearth Conversation Another angle on the story
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¿Por qué los israelíes sienten que fueron dejados fuera de estas negociaciones?

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Porque durante tres meses, Estados Unidos e Irán negociaron sin incluir a Israel, el país más directamente afectado por cualquier acuerdo nuclear o de misiles con Irán. Es como si alguien decidiera tu futuro sin pedirte opinión.

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¿Qué es lo que más preocupa a los israelíes del acuerdo?

Model

Dos cosas. Primero, que el acuerdo no toca temas críticos como los misiles balísticos iraníes o el dinero que Irán envía a Hamás, Hizbulá y los hutíes. Segundo, que Trump parece estar cansado de esto y quiere cerrar un trato, sin importar si realmente resuelve los problemas de seguridad de Israel.

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¿Cómo afecta esto a Netanyahu?

Model

Lo debilita políticamente. Sus relaciones con Trump están erosionadas, y los israelíes de todos los espectros políticos lo culpan por no haber evitado esto. Las elecciones de octubre podrían ser un castigo.

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¿Hay algo que unifique a los israelíes en este momento?

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Sí: la sensación de que han sido abandonados. Un votante de derecha y uno de izquierda pueden no estar de acuerdo en casi nada, pero ambos sienten que el acuerdo es un fracaso para la seguridad nacional.

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¿Qué temen que suceda después?

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Que Irán continúe financiando a sus proxies en la región sin restricción, que desarrolle misiles sin supervisión, y que Israel quede aislado internacionalmente si Trump se distancia de Netanyahu. Es el miedo a quedar solo.

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