En las montañas de Yunnan, donde el tiempo parece sedimentarse en capas de roca y silencio, arqueólogos han devuelto a la luz los rastros de una humanidad paralela que caminó la Tierra hace más de 160.000 años. Los siete fósiles de denisovanos hallados en la cueva Bianfu no son solo huesos: son preguntas antiguas que comienzan, por fin, a encontrar respuesta. Este descubrimiento amplía el escaso registro físico de un grupo humano extinto cuya existencia apenas conocemos desde hace una década, y nos recuerda que la historia de lo que significa ser humano es más vasta y ramificada de lo que imag