En el largo relato de la vida sobre la Tierra, una nueva investigación internacional propone que el reino animal pudo haber emergido entre 800 y 700 millones de años atrás, unos 200 millones de años antes de lo que la ciencia convencional sostenía. Estudiando microfósiles en Mongolia y comparándolos con yacimientos de referencia en China, los investigadores de Oxford y Yale concluyen que la ausencia de rastros animales en un depósito bien conservado no equivale a prueba de su inexistencia. La pregunta sobre cuándo comenzó la vida animal no ha sido respondida, pero sí ha sido profundamente refo
Fósiles de Mongolia sugieren que los animales surgieron 200 millones de años antes
La ausencia no prueba inexistencia, solo que no se fosilizó allí
¿Por qué es importante replantear cuándo surgieron los animales? Parece un detalle técnico para especialistas.
Porque cambia cómo entendemos la historia de la vida en la Tierra. Si los animales surgieron 200 millones de años antes de lo que creíamos, eso significa que la evolución tuvo mucho más tiempo para desarrollarse, y que los primeros animales vivieron bajo condiciones completamente diferentes —glaciaciones globales, océanos químicamente distintos.
Pero espera. El estudio no demuestra que los animales existieran hace 800 millones de años. Solo demuestra que Weng'an no puede usarse como prueba de que no existieran. ¿Eso es lo mismo?
No es lo mismo, tienes razón. Lo que hacen es abrir la puerta. Usan el reloj molecular para sugerir cuándo pudieron haber surgido, pero reconocen que eso sigue siendo una estimación basada en diferencias genéticas actuales.
¿Qué tan confiable es el reloj molecular?
Es una herramienta poderosa, pero depende de tener puntos de referencia fósil precisos. En este caso, los investigadores tuvieron que buscar rocas mucho más antiguas porque Weng'an no servía como referencia.
Y eso introduce más incertidumbre, no menos. Están usando rocas de 850 a 730 millones de años que tampoco tienen fósiles de animales. Solo dicen que podrían haberlos preservado si hubieran estado allí. Es un argumento de ausencia de evidencia.
Cierto, pero es un argumento más sofisticado que el anterior. Antes decían: "No hay fósiles aquí, así que los animales no existían." Ahora dicen: "No hay fósiles aquí, pero la química de la roca sugiere que los habría si hubieran estado presentes, y sabemos que los animales existían en otros lugares en esa época."
¿Qué pasaría si tuvieran razón? ¿Qué cambiaría?
Tendríamos que repensar cómo evolucionaron los animales bajo estrés extremo —hielo global, océanos anóxicos. Y significaría que la explosión del Cámbrico, ese momento en que los animales parecen aparecer de repente hace 539 millones de años, no fue tan repentina después de todo.
Pero Anderson mismo dice al final que la fecha precisa sigue siendo incierta. Así que en realidad no sabemos nada nuevo, solo que nuestro método anterior para descartar posibilidades era defectuoso.
Eso es saber algo nuevo. Significa que los paleontólogos tienen que dejar de usar la ausencia de fósiles como prueba definitiva. Tienen que ser más cuidadosos.
Il Polso
- Durante décadas, el yacimiento chino de Weng'an funcionó como un ancla temporal: si los animales no aparecen allí, se asumía que aún no existían hace 590 millones de años.
- El hallazgo en Mongolia rompe esa lógica: la biota de Kheseen preserva microfósiles con igual perfección que Weng'an, pero tampoco contiene animales, aunque sabemos por otros depósitos que ya existían en esa época.
- El equipo analizó rocas de entre 850 y 730 millones de años en Noruega, Australia y Arizona, encontrando condiciones químicas que habrían permitido fosilizar animales si hubieran estado presentes.
- Aplicando el reloj molecular genético, los científicos sitúan el origen animal en el Neoproterozoico, coincidiendo con las glaciaciones globales más severas, cuando posibles esponjas primitivas de cuerpo blando habrían dejado muy pocas huellas.
- Los investigadores no afirman haber probado que los animales existían hace 800 millones de años, sino que la herramienta que se usaba para descartarlo era fundamentalmente defectuosa.
En el largo relato de la vida sobre la Tierra, una nueva investigación internacional propone que el reino animal pudo haber emergido entre 800 y 700 millones de años atrás, unos 200 millones de años antes de lo que la ciencia convencional sostenía. Estudiando microfósiles en Mongolia y comparándolos con yacimientos de referencia en China, los investigadores de Oxford y Yale concluyen que la ausencia de rastros animales en un depósito bien conservado no equivale a prueba de su inexistencia. La pregunta sobre cuándo comenzó la vida animal no ha sido respondida, pero sí ha sido profundamente reformulada.
Durante décadas, el yacimiento fósil de Weng'an en China —con 590 millones de años de antigüedad y una preservación microscópica casi perfecta— fue tratado como evidencia negativa: si los animales no aparecen allí, es porque aún no existían. Esa lógica parecía sólida. Ahora un equipo internacional la ha puesto en entredicho.
Tras analizar más de cien muestras del yacimiento mongol de Kheseen, unos 40 millones de años más reciente que Weng'an, los investigadores encontraron microfósiles de igual calidad excepcional pero, de nuevo, sin rastro animal. El problema es que sabemos por depósitos en el sur de China, Namibia y otros lugares que los animales ya habitaban la Tierra en esa época. La conclusión es incómoda: un yacimiento extraordinariamente bien conservado puede simplemente no haber capturado ciertos organismos, no porque no existieran, sino porque no se fosilizaron allí.
Ross Anderson, de la Universidad de Oxford y autor principal del estudio publicado en Science Advances, señala que esta observación invalida la premisa sobre la que se construyó gran parte del conocimiento paleontológico. El equipo examinó entonces rocas de entre 850 y 730 millones de años en Noruega, Australia y Arizona: aunque tampoco contienen fósiles animales, su composición química indica que habrían podido preservarlos.
Con esas nuevas referencias, aplicaron el reloj molecular genético —que compara diferencias entre especies vivas y edades fósiles conocidas para calcular antepasados comunes— y obtuvieron una fecha sorprendente: el origen del reino animal retrocede hasta entre 800 y 700 millones de años atrás, en el Neoproterozoico. Esto coincide con las glaciaciones globales más severas del planeta y con biomarcadores químicos que sugieren la presencia de esponjas primitivas de cuerpo blando hace al menos 650 millones de años, organismos con escasísimas probabilidades de fosilizarse.
Derek Briggs, coautor y profesor de Yale, subraya que los hallazgos iluminan el ritmo de las innovaciones biológicas y los procesos de diversificación animal. Pero los investigadores son cautelosos: no afirman haber demostrado que los animales existían hace 800 millones de años, sino que la herramienta usada para descartarlo era defectuosa. La fecha precisa del nacimiento del reino animal sigue siendo incierta. Lo que ya no puede seguir igual es la pregunta.
Durante décadas, los científicos han mirado a un yacimiento fósil en China llamado Weng'an como si fuera una puerta de entrada al pasado remoto de la vida animal. Descubierto en rocas de hace unos 590 millones de años, el sitio preserva organismos microscópicos con una claridad casi perfecta. Pero no contiene fósiles de animales. Y durante mucho tiempo, eso fue considerado una prueba: si los animales hubieran existido entonces, razonaban los investigadores, un yacimiento tan bien conservado habría capturado sus restos. Por lo tanto, los animales debieron surgir después.
Ahora un equipo internacional de científicos está cuestionando esa lógica. Tras estudiar más de cien muestras de otro yacimiento en Mongolia llamado Kheseen —unos 40 millones de años más reciente que Weng'an—, encontraron algo revelador: microfósiles preservados con la misma calidad excepcional que los de China, pero nuevamente sin rastro de animales. Sin embargo, sabemos por otros depósitos fósiles en el sur de China, Namibia y otros lugares que los animales ya poblaban la Tierra en esa época. La conclusión es incómoda pero clara: la ausencia de fósiles animales en un yacimiento extraordinariamente bien conservado no prueba que los animales no existieran. Simplemente significa que no se fosilizaron allí.
Esta observación abre una puerta a una historia evolutiva mucho más antigua. Ross Anderson, investigador de la Universidad de Oxford y autor principal del estudio publicado en Science Advances, explica que la premisa sobre la cual se ha construido gran parte del conocimiento paleontológico es defectuosa. Si Weng'an no puede servir como límite máximo para el origen animal, entonces los científicos deben buscar en depósitos aún más antiguos. Examinaron rocas de entre 850 y 730 millones de años de antigüedad en Noruega, Australia y Arizona. Aunque tampoco contienen fósiles de animales, la composición química de esas rocas sugiere que habrían podido preservarlos si hubieran estado presentes.
Con estas nuevas referencias temporales, el equipo aplicó una técnica llamada reloj molecular, que funciona comparando diferencias genéticas entre especies vivas actuales y combinándolas con edades conocidas de fósiles para calcular cuándo vivieron sus antepasados comunes. El resultado fue sorprendente: el origen del reino animal se retrasó aproximadamente 200 millones de años, situándolo entre 800 y 700 millones de años atrás, durante el período Neoproterozoico. Esto es mucho antes de los primeros fósiles corporales de animales que tenemos confirmados.
La hipótesis tiene apoyo adicional en la química de rocas antiguas. Los científicos han identificado biomarcadores químicos —moléculas que dejan rastros de vida pasada— que podrían indicar la presencia de esponjas primitivas hace al menos 650 millones de años. Estos habrían sido organismos diminutos de cuerpo blando, exactamente el tipo de criatura que tendría muy pocas probabilidades de fosilizarse en comparación con la fauna posterior que desarrolló conchas, huesos y otras estructuras resistentes. Ubicar el origen animal en este período también significa que sus primeras etapas evolutivas coincidieron con las glaciaciones globales más severas del planeta, cuando gran parte de la Tierra estaba cubierta de hielo.
Derek Briggs, coautor del estudio y profesor de la Universidad de Yale, señala que estos hallazgos iluminan aspectos fundamentales sobre cómo funciona la evolución: el ritmo al que ocurren las innovaciones biológicas, el momento en que emergen nuevas formas de vida, y los procesos que llevan a la diversificación de los animales. Sin embargo, los investigadores son cuidadosos en sus conclusiones. No afirman haber demostrado de manera definitiva que los animales existían hace 800 millones de años. Lo que demuestran es que la ausencia de fósiles en un yacimiento específico, por bien conservado que esté, no es suficiente para descartar esa posibilidad. Anderson lo resume así: hasta que se encuentre evidencia más directa, la fecha precisa del nacimiento del reino animal sigue siendo incierta. Lo que sí es seguro es que la pregunta que los científicos han estado haciendo durante décadas necesita ser reformulada.
Citazioni salienti
La biota de Kheseen refuta el argumento de que los excepcionales microfósiles de Weng'an impliquen que habríamos encontrado fósiles de animales en el yacimiento si hubieran existido en aquella época— Ross Anderson, Universidad de Oxford
Hasta que esa evidencia esté disponible, la fecha precisa de nacimiento del reino animal sigue siendo incierta— Ross Anderson