Las pantallas desaparecieron y el festival quedó reducido a voces, saltos y euforia
Florence Welch ofreció una actuación transformadora que convirtió el concierto en experiencia casi religiosa, con momentos rituales como el 'raise it up' durante Rabbit Heart. La jornada reunió figuras clave del pop contemporáneo: Jennie demostró el poder global del K-pop, Lorde reivindicó conexión humana frente a tecnología, y Zara Larsson convirtió Madrid en pista de baile.
- Florence and the Machine cerró la jornada del 9 de julio como cabeza de cartel principal
- Jennie realizó su primera gran aparición en solitario en España
- Lorde criticó públicamente las gafas Ray-Ban de Meta durante su actuación
- Zara Larsson congregó a miles de asistentes para bailar la coreografía viral de Lush Life
- CMAT y Renée Rapp representaron las propuestas emergentes de la jornada
Florence and the Machine protagoniza la segunda jornada del Mad Cool 2026 en Madrid, consolidada como la más pop del festival con actuaciones de Jennie, Lorde, Zara Larsson y otros artistas internacionales que cautivaron a miles de asistentes.
La noria del Mad Cool volvió a dominar el horizonte de Madrid el jueves 9 de julio, pero esta vez bajo un cielo completamente distinto al de la noche anterior. Donde Foo Fighters había cerrado la inauguración con guitarras y potencia bruta, la segunda jornada del décimo aniversario del festival se entregó sin reservas al pop. Miles de personas buscaban sombra bajo cualquier estructura disponible, lidiando con un calor que apenas cedía, mientras esperaban encadenar concierto tras concierto. La transformación era radical: los estribillos ganaban terreno al rock, los himnos globales reemplazaban a los acordes distorsionados, y el cartel se llenaba de nombres que dominaban las plataformas de streaming y las redes sociales.
Florence Welch llegó al escenario principal como la reina indiscutible de la jornada, y su presencia justificó por sí sola cualquier entrada al recinto. La británica posee una capacidad casi única para transformar un concierto masivo en algo que roza lo ceremonial. Envuelta en un traje azul marino fluido que acentuaba su imagen entre boho chic y romántico, se movía con una elegancia etérea mientras su voz atravesaba el espacio con aparente facilidad. Cuatro bailarinas la acompañaban, añadiendo capas de magia visual a cada momento. Su repertorio mezclaba material nuevo de la era Everybody Scream con sus grandes éxitos, y cuando presentó Buckle, lo hizo con una confesión que arrancó risas: casi no entra en el disco porque se había prometido nunca publicar otra canción sobre alguien que la dejaba de escribir. Pero fue antes de Rabbit Heart cuando la noche alcanzó su dimensión más mística. Welch se dirigió a la multitud haciendo referencia al reciente solsticio, pidiendo una ofrenda simbólica, y luego invitó a que levantaran a sus amigos sobre los hombros. La respuesta fue inmediata: decenas de miles de cuerpos se elevaron sobre la masa, como si la cantante hubiera invocado una ceremonia ancestral en el corazón del festival. Temas como Shake It Out, Spectrum, King y Cosmic Love generaron algunas de las imágenes más emocionantes de toda la jornada. En el tramo final, antes de cerrar con Free, interpretó Dog Days Are Over y puso en marcha uno de sus rituales más conocidos: pidió al público que guardara los teléfonos móviles. Nada de grabar. Había que vivir la canción. Durante unos minutos, las pantallas desaparecieron y el festival quedó reducido a una inmensa masa de voces, saltos y euforia compartida.
Jennie, integrante de BLACKPINK, protagonizó uno de los grandes acontecimientos de la tarde con su primera gran aparición en solitario en España. Su presencia evidenciaba hasta qué punto el fenómeno K-pop se había integrado definitivamente en los principales festivales europeos. Con una puesta en escena milimetrada, visualmente espectacular y múltiples cambios de vestuario, convirtió cada canción en un acontecimiento. Dracula, Like JENNIE y Mantra fueron recibidas con una intensidad pocas veces vista durante la jornada, acompañadas por una audiencia que conocía cada letra y cada movimiento de las coreografías.
Lorde actuó horas antes en el mismo escenario, apostando por una propuesta que encontraba su fuerza en los pequeños gestos y en una conexión genuina con el público. En una de sus intervenciones reivindicó la importancia de la conexión humana frente a determinadas tecnologías emergentes, lanzando un mensaje directo: "No compren las gafas", exclamó, dejando clara su oposición a las gafas Ray-Ban de Meta. Clásicos como Royals, Green Light y Supercut convivieron con material de Virgin, su último disco. Durante David, una enorme lona blanca se desplegó sobre el público mostrando el verso "I don't belong to anyone", avanzando lentamente sobre miles de manos hasta alcanzar las zonas más alejadas del escenario principal.
Zara Larsson convirtió Madrid en una pista de baile con una sucesión casi ininterrumpida de éxitos. Lush Life, Never Forget You, Symphony y Midnight Sun funcionaban como una cadena de himnos generacionales que encontraban respuesta inmediata. En una tarde especialmente dura por las altas temperaturas, logró congregar a miles de asistentes para bailar juntos la coreografía viral de Lush Life.
En una jornada plagada de grandes producciones visuales, Teddy Swims destacaba precisamente por lo contrario. Su principal herramienta era una voz excepcional que explicaba por qué se había convertido en una de las revelaciones internacionales de los últimos años. Lose Control, convertida ya en uno de los grandes éxitos globales de la década, fue recibida con entusiasmo, mientras piezas como The Door y Bad Dreams consolidaban una actuación basada en la emoción y la autenticidad.
Charlie Puth demostraba que pocos artistas del pop contemporáneo poseen un repertorio tan reconocible. Desde el primer minuto, su actuación se basaba en la precisión y la eficacia. Attention, We Don't Talk Anymore, See You Again y Light Switch generaron coros constantes, apoyándose en una colección de canciones que formaban parte de la banda sonora de toda una generación.
La jornada también dejó espacio para descubrimientos. CMAT, la irlandesa, presentó su singular mezcla de country alternativo, pop e sensibilidad indie, confirmando por qué se había convertido en una de las propuestas más celebradas por la crítica británica. Renée Rapp, ya más que reconocida en Estados Unidos, aprovechó su presencia en el escenario principal para demostrar que su crecimiento internacional respondía a mucho más que popularidad mediática, exhibiendo una voz poderosa y una notable presencia escénica que la posicionaba para ocupar lugares cada vez más destacados en los grandes festivales.
Notable Quotes
Esta nueva canción casi no entra en el nuevo disco porque me prometí que nunca publicaría otra canción sobre alguien que me deja de escribir— Florence Welch, presentando Buckle
No compren las gafas— Lorde, criticando las gafas Ray-Ban de Meta
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Qué hizo que Florence Welch fuera tan diferente a los otros artistas de esa jornada?
Ella no solo cantaba. Creaba rituales. Pedía a la gente que guardara los teléfonos, que levantara a sus amigos, que participara en algo que se sentía casi sagrado. Los otros artistas ofrecían espectáculos; ella ofrecía una experiencia.
¿Por qué el K-pop fue tan importante ese día?
Jennie representaba algo que hace cinco años parecía imposible en un festival europeo. El K-pop ya no es un fenómeno aislado. Es parte del mainstream. Su público conocía cada movimiento, cada letra. Eso es poder global real.
Lorde hizo un comentario sobre las gafas de Meta. ¿Eso fue espontáneo o planeado?
Fue parte de su mensaje más amplio sobre preservar la conexión humana real. En una jornada llena de pantallas, coreografías perfectas y producciones milimetradas, ella estaba diciendo algo: no todo necesita ser mediado por tecnología.
¿Qué pasó con Teddy Swims en medio de tanta producción visual?
Fue la sorpresa más agradable porque hizo lo opuesto a lo que esperabas. Sin artificios, sin cambios de vestuario, solo una voz excepcional. A veces eso es más poderoso que cualquier efecto especial.
¿Qué significaba que CMAT y Renée Rapp estuvieran en ese cartel?
Que el Mad Cool no solo celebra lo que ya triunfó. También apuesta por lo que está llegando. Esos artistas eran las propuestas que van a definir el pop de los próximos años.