Flávio Bolsonaro vence a Lula en primera vuelta; irán a balotaje el 25 de octubre

Su margen se fue reduciendo progresivamente
Flávio Bolsonaro lideró durante el recuento, pero los votos del noreste brasileño cerraron la brecha con Lula.
Mark

¿Cómo es posible que Lula haya perdido votos respecto a 2022 si dice que su gobierno ha tenido buenos resultados económicos?

Mimi

Los números de empleo y salarios mejoraron, es cierto. Pero la gente siente el costo de vida en el supermercado todos los días. Además, muchas familias se endeudaron durante la pandemia y aún no se recuperan. Los logros macroeconómicos no siempre se traducen en alivio en el bolsillo.

Luke

Pero hay que ser cuidadosos: el reportaje no dice cuánto de esa pérdida de votos se debe a descontento económico versus cuánto se debe a que Flávio simplemente movilizó mejor a su base. Son dos cosas diferentes.

Mark

¿Qué tan importante es que Flávio haya superado los votos que su padre obtuvo en 2022?

Mimi

Sugiere que el bolsonarismo no se derrumbó después de la condena de Jair. De hecho, parece haber crecido. El hijo logró captar a la base del padre y además atraer a nuevos votantes.

Luke

Aunque hay que notar que Jair llegó a segunda vuelta en 2022 y perdió. Flávio está en una posición similar ahora. Los números de primera vuelta no predicen necesariamente qué pasará el 25 de octubre.

Mark

¿Qué tan débil es Lula entrando al balotaje?

Mimi

Entra en desventaja, eso es claro. Pero un balotaje es diferente a una primera vuelta. Los votantes de Cury, Santos, Caiado y Zema tienen que ir a algún lado. Algunos pueden ir a Flávio, pero otros podrían regresar a Lula.

Luke

El reportaje no dice nada sobre dónde irán esos votos. Es una pregunta abierta. Lo que sí sabemos es que Lula obtuvo menos votos que en 2022, y eso es un hecho problemático para él.

  • Flávio Bolsonaro acumuló 55,5 millones de votos —más que su propio padre en 2022— y en algún momento pareció rozar la victoria en primera vuelta, antes de que el noreste frenara su avance.
  • Lula llega al balotaje con menos votos y menor porcentaje que en 2022, una señal de desgaste que inquieta a su base a pesar de los indicadores económicos favorables que defendió durante la campaña.
  • El costo de vida y el endeudamiento de los hogares pesaron más que los logros oficiales del gobierno, erosionando el respaldo popular al presidente en ejercicio.
  • La sombra de Jair Bolsonaro —condenado a 27 años de prisión y bajo arresto domiciliario— impulsó activamente la candidatura de su hijo, convirtiendo el balotaje en un duelo simbólico entre dos eras políticas.
  • El 25 de octubre, Brasil decidirá entre el endurecimiento penal y la austeridad fiscal que propone Flávio, o la continuidad social y económica que defiende Lula en su búsqueda de un cuarto mandato no consecutivo.

En las vastas urnas de Brasil, el 5 de octubre de 2026, el senador Flávio Bolsonaro superó al presidente Lula por poco más de dos puntos porcentuales, obteniendo 47,31% de los votos en la primera vuelta presidencial. Ninguno alcanzó la mayoría absoluta, de modo que ambos se enfrentarán el 25 de octubre en un balotaje que decidirá el rumbo de la mayor democracia latinoamericana. El resultado revela una nación profundamente dividida entre el legado bolsonarista y un Lula que, a sus 80 años, llega debilitado a su última gran batalla electoral.

Con el 98% de los votos escrutados, Flávio Bolsonaro se impuso como el candidato más votado de la primera vuelta presidencial brasileña con 47,31%, frente al 44,83% del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. La diferencia de 2,48 puntos fue suficiente para colocarlo primero, pero insuficiente para evitar el balotaje del 25 de octubre.

El senador de 45 años, del Partido Liberal, superó incluso la marca que su padre Jair Bolsonaro había alcanzado en la primera vuelta de 2022. Durante el recuento, su ventaja pareció encaminarlo hacia una victoria directa, pero el escrutinio de las regiones del noreste —bastión histórico de la izquierda— fue recortando progresivamente su margen. Los demás candidatos quedaron muy lejos de los dos finalistas.

Para Lula, el resultado es un retroceso claro: en 2022 había obtenido 48,4% y cerca de 57,2 millones de votos. Ahora, a sus 80 años y buscando un cuarto mandato no consecutivo, llega al balotaje con menos respaldo. Su campaña destacó el crecimiento económico, la baja del desempleo y el aumento salarial, pero las preocupaciones por el costo de vida y el endeudamiento familiar neutralizaron ese mensaje.

Flávio, cuya candidatura fue impulsada por su padre —condenado a 27 años de prisión por su papel en una trama golpista tras la derrota de 2022— centró su propuesta en el combate al crimen organizado, la reducción del gasto público y la baja de impuestos. Esos ejes le bastaron para liderar la primera vuelta. El 25 de octubre, ambos se medirán en un balotaje que definirá quién gobernará Brasil en los próximos años.

Con el 98 por ciento de los votos escrutados, Flávio Bolsonaro emergió como el candidato más votado en la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas, obteniendo 47,31 por ciento de los sufragios frente al 44,83 por ciento del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. La diferencia de 2,48 puntos porcentuales fue suficiente para colocarlo en primer lugar, pero insuficiente para evitar una segunda vuelta. El balotaje está fijado para el 25 de octubre.

El senador de 45 años, del Partido Liberal, acumuló más de 55,5 millones de votos, aproximadamente tres millones más que Lula y alrededor de dos millones más que los que su padre, Jair Bolsonaro, obtuvo en la primera vuelta de 2022. Durante gran parte del recuento, Flávio se mantuvo en ventaja y en algún momento pareció encaminarse hacia una victoria en primera vuelta. Pero a medida que avanzó el escrutinio de las regiones del noreste brasileño —históricamente territorio electoral de la izquierda— su margen se fue reduciendo progresivamente.

Los demás candidatos quedaron muy rezagados. Augusto Cury obtuvo 2,90 por ciento, Renan Santos 2,26 por ciento, Ronaldo Caiado 2,20 por ciento y Romeu Zema apenas 0,28 por ciento. Ninguno de ellos logró acercarse a los dos finalistas.

Para Lula, el resultado representa un retroceso respecto a 2022, cuando en la primera vuelta de aquellas elecciones obtuvo 48,4 por ciento de los votos y alrededor de 57,2 millones de papeletas. Ahora, a los 80 años, busca un cuarto mandato no consecutivo, pero llega al balotaje con menos apoyo que hace cuatro años. Durante la campaña, el presidente defendió los logros de su administración: crecimiento económico, reducción del desempleo e incremento de los salarios. También propuso aumentar en 15 por ciento el principal programa de ayuda social y prohibir las apuestas deportivas y los casinos en línea. Sin embargo, estas medidas no fueron suficientes para contrarrestar las preocupaciones de los electores sobre el aumento del costo de vida y el endeudamiento de los hogares.

La candidatura de Flávio fue impulsada activamente por su padre, quien actualmente se encuentra bajo arresto domiciliario. Jair Bolsonaro fue condenado a 27 años de prisión por su participación en una trama golpista vinculada a su derrota electoral en 2022, según la Corte Suprema. El senador centró su campaña en propuestas de endurecimiento contra el crimen organizado, reducción del gasto público y disminución de impuestos. Estos temas resonaron lo suficiente como para posicionarlo en primer lugar, aunque no lo suficiente para cerrar la contienda en esta primera vuelta. Ahora, el 25 de octubre, Flávio Bolsonaro y Lula da Silva se enfrentarán directamente en un balotaje que definirá quién gobernará Brasil en los próximos años.

Lula defendió los resultados de su gobierno, entre ellos el crecimiento económico, la reducción del desempleo y el aumento de los salarios
— Campaña de Lula da Silva
Flávio centró su campaña en propuestas de endurecimiento contra el crimen organizado y en una reducción del gasto público y de los impuestos
— Campaña de Flávio Bolsonaro
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