En Lima y el Callao, la Fiscalía ejecutó allanamientos simultáneos contra cinco policías y dos civiles acusados de haber convertido el sistema de alimentación de la Policía Nacional en un circuito cerrado de beneficio privado. Durante más de dos años, el programa que financia las raciones diarias de los efectivos habría sido capturado desde adentro, canalizando contratos hacia una sola empresa a través de vínculos personales y control administrativo. El caso ilustra una forma de corrupción que no necesita sobornos visibles para prosperar: le basta con dominar los mecanismos que deberían garant