En el ciclo eterno de la creación y el olvido tecnológico, Figure AI encontró una salida poética para su flota de robots humanoides F.02: fundirlos en un horno de arco eléctrico en Imatra, Finlandia, con Arnold Schwarzenegger como impulsor y testigo de la ceremonia. Lo que comenzó como una pregunta práctica sobre la obsolescencia se convirtió en un ritual de transición, donde la propiedad intelectual fue protegida no con bóvedas, sino con fuego. El acero resultante, ahora transformado en piezas conmemorativas, recuerda que incluso las máquinas tienen algo parecido a un legado.
Figure AI funde robots F.02 en Finlandia con saltos autónomos al acero líquido
Los robots saltaron hacia el metal líquido sin interrupciones, incluso cuando todo falló
¿Por qué Figure no simplemente desmanteló los robots en sus instalaciones?
Porque cada F.02 contenía actuadores y propiedad intelectual que la empresa quería proteger. El desmontaje manual habría sido lento y expuesto esa tecnología a riesgos.
Pero eso es lo que dice Figure. ¿Cuánto tiempo habría tomado realmente? No tenemos esa cifra.
¿Cómo es que Arnold Schwarzenegger terminó siendo parte de esto?
Figure hizo una consulta pública sobre qué hacer con los robots retirados. Schwarzenegger respondió sugiriendo fundirlos. La empresa se contactó con él, él mostró interés, y decidieron hacerlo juntos.
Entonces fue una idea que surgió de internet, no una estrategia corporativa planeada desde el inicio. Eso es importante para entender el contexto.
¿Qué pasó con las baterías de litio? ¿No son peligrosas en un horno?
Sí, exactamente. Por eso ninguna fundición en Estados Unidos o México aceptó. Solo la de Imatra, en Finlandia, estuvo dispuesta a asumir ese riesgo.
Pero no sabemos qué protocolos de seguridad implementaron en Finlandia. El artículo no lo especifica.
¿Los robots realmente saltaron solos hacia el acero fundido?
Sí. Figure entrenó a los robots en San José usando inteligencia artificial basada en movimientos de acróbatas. Aprendieron a calcular el salto hacia un recipiente que nunca habían visto.
Eso es impresionante técnicamente, pero también es un poco de teatro corporativo. El resultado final era inevitable: los robots iban a terminar en el horno de todas formas.
¿Qué pasó con el acero después?
Se transformó en piezas conmemorativas del modelo F.02, disponibles en cantidades limitadas.
Así que Figure convirtió un problema de eliminación de residuos en un producto de marketing. Inteligente, pero es importante ser claro sobre lo que sucedió aquí.
O Pulso
- Figure AI tenía una flota entera de robots F.02 obsoletos que no podía desmantelar sin exponer su propiedad intelectual ni retrasar el lanzamiento del F.04.
- Ninguna fundición en Estados Unidos ni México aceptó el riesgo que representaban las baterías de iones de litio de los robots, dejando a la empresa sin opciones locales.
- Arnold Schwarzenegger transformó una broma en redes sociales en un plan real al sugerir públicamente fundir los robots y ofrecer su participación activa en el proyecto.
- En Finlandia, los robots fueron entrenados con inteligencia artificial para saltar autónomamente hacia el metal líquido, ejecutando la operación en ventanas de apenas 20 minutos por colada.
- El acero recuperado regresó a Estados Unidos y se convirtió en una serie limitada de piezas conmemorativas, cerrando el ciclo de vida del F.02 con un artefacto tangible.
En el ciclo eterno de la creación y el olvido tecnológico, Figure AI encontró una salida poética para su flota de robots humanoides F.02: fundirlos en un horno de arco eléctrico en Imatra, Finlandia, con Arnold Schwarzenegger como impulsor y testigo de la ceremonia. Lo que comenzó como una pregunta práctica sobre la obsolescencia se convirtió en un ritual de transición, donde la propiedad intelectual fue protegida no con bóvedas, sino con fuego. El acero resultante, ahora transformado en piezas conmemorativas, recuerda que incluso las máquinas tienen algo parecido a un legado.
Figure AI tenía un problema concreto: una flota de robots humanoides F.02 que ya habían cumplido su ciclo. Habían sido los primeros en operar en líneas de producción de BMW, en realizar tareas domésticas autónomas y en marcar el debut logístico de la compañía. Pero con el F.03 ya en marcha, mantenerlos operativos dejó de tener sentido. Desmontar cada unidad manualmente era inviable: los robots contenían actuadores propios y propiedad intelectual que la empresa no quería exponer. En septiembre de 2026, Figure hizo una consulta pública sobre qué hacer con ellos.
La respuesta que cambió el rumbo vino de Arnold Schwarzenegger, quien sugirió en redes sociales fundirlos. La propuesta tenía un atractivo narrativo difícil de ignorar, y Figure se contactó con él. Lo que empezó como una broma se volvió un plan en serio. El obstáculo fue técnico: las baterías de iones de litio de los robots hacían que ninguna fundición en Estados Unidos o México aceptara el trabajo. Solo una instalación en Imatra, Finlandia, estuvo dispuesta.
En San José, el equipo entrenó a los robots para ejecutar el salto hacia el metal fundido de forma autónoma, desarrollando un modelo de inteligencia artificial basado en movimientos de especialistas en acrobacias. En Imatra, un horno de arco eléctrico de 75 toneladas los esperaba. Cada colada ofrecía una ventana de 20 minutos. El calor y los campos electromagnéticos inutilizaron cámaras y dispositivos electrónicos, pero los robots ejecutaron sus instrucciones sin fallas.
El acero resultante viajó de regreso a Estados Unidos. Figure decidió que no sería simple chatarra: las barras fundidas se transformaron en una serie limitada de piezas conmemorativas del F.02. Una solución práctica a un problema de obsolescencia terminó siendo un ritual, con Schwarzenegger como testigo, y el metal como memoria.
Figure AI enfrentaba un problema práctico: tenía una flota entera de robots humanoides F.02 que ya no necesitaba. El modelo había cumplido su propósito. Había sido el primero en desplegarse en las líneas de producción de BMW, había incubado el sistema Helix de la empresa, había realizado las primeras tareas domésticas autónomas y había marcado el primer despliegue logístico de la compañía. Pero con la llegada del modelo F.03 más avanzado, mantener operativos los F.02 dejó de tener sentido comercial.
Desmontar manualmente cada unidad habría sido un desastre logístico. Los robots contenían actuadores de fabricación propia y propiedad intelectual que la empresa no quería exponer al proceso de desmontaje tradicional. El tiempo que habría consumido ese trabajo técnico meticuloso retrasaría el lanzamiento del siguiente modelo, el F.04. Figure necesitaba una salida rápida que protegiera su tecnología. En septiembre de 2026, la empresa hizo una consulta pública: ¿qué hacemos con estos robots retirados?
La respuesta que ganó tracción fue inesperada. Arnold Schwarzenegger, respondiendo en redes sociales, sugirió fundirlos. La propuesta tenía un atractivo narrativo innegable, y Figure se contactó con el actor. Schwarzenegger manifestó interés en participar activamente en el proyecto. Lo que comenzó como una broma en internet se convirtió en un plan real.
Pero había un obstáculo técnico serio. Figure consultó fundiciones en Estados Unidos y México. Ninguna aceptó. Las baterías de iones de litio que alimentaban los robots representaban un riesgo inaceptable para el equipamiento de las instalaciones. La empresa incluso reclutó a antiguos miembros del programa MythBusters para expandir la búsqueda. Solo una fundición en el mundo estuvo dispuesta: una instalación en Imatra, Finlandia.
En el campus de Figure en San José, California, el equipo comenzó a entrenar a los robots para lo que vendría. Instalaron grandes colchones de aire en el segundo piso de uno de los edificios y desarrollaron un nuevo modelo de inteligencia artificial basado en movimientos de especialistas en acrobacias. El objetivo era que cada robot calculara con precisión el salto hacia un recipiente de acero fundido en una fundición que ninguno de ellos había visto antes. El sistema funcionó. Los robots aprendieron a ejecutar el movimiento de forma autónoma.
En Imatra, esperaba un horno de arco eléctrico de 75 toneladas alimentado por tres electrodos de grafito de gran tamaño, diseñado normalmente para fundir chatarra de acero sólido. Figure dispuso de 24 horas y seis coladas para completar la operación. Cada colada ofrecía una ventana de apenas 20 minutos antes de que el acero fundido se enfriara y formara una costra impenetrable. El calor era extremo. Los campos electromagnéticos eran intensos. Los equipos de cámara fallaron. Los dispositivos electrónicos se apagaron. Pero los robots ejecutaron sus políticas de inteligencia artificial sin interrupciones, saltando hacia el metal líquido según lo planeado.
El metal resultante fue enviado de regreso a Estados Unidos. Figure decidió transformarlo en algo más que residuo industrial. Las barras de acero fundido se utilizan ahora para fabricar una serie limitada de piezas conmemorativas del modelo F.02, disponibles solo en cantidades reducidas. Lo que fue una solución práctica a un problema de obsolescencia se convirtió en un artefacto: la materialización de una transición tecnológica, con Arnold Schwarzenegger como testigo de la ceremonia.
Citações Notáveis
Figure consultó a sus seguidores en internet qué hacer con los robots retirados. La respuesta más repetida provino de Arnold Schwarzenegger, quien sugirió fundirlos.— Comunicado de Figure AI