En un país donde la mayoría siente que retrocede, Federico González —psicólogo, profesor y analista político— ha decidido dejar el rol de observador para convertirse en protagonista. Su candidatura presidencial no nace de la ambición convencional, sino de una convicción desarrollista: que Argentina puede crecer desde adentro, apostando a la educación, la ciencia y el emprendimiento como motores de un capitalismo más humano e inteligente. Su propuesta evoca el espíritu industrialista de Frondizi en los años sesenta, pero proyectada hacia un futuro de polos tecnológicos, incubadoras escolares y
Federico González: "El 80% de los argentinos es muy infeliz porque cada vez vive peor"
González menciona indignidades en barrios vulnerables donde hay gente sin acceso a servicios básicos, y señala cómo la precariedad alimenta mercados ilícitos y delincuencia juvenil.