En el cruce entre la tecnología descentralizada y la seguridad global, el FBI desmanteló una red de financiamiento digital que Hamás había cultivado durante años bajo la promesa de la invisibilidad. La incautación de más de 560.000 dólares en criptomonedas, junto con dominios web y plataformas de comunicación, revela que el anonimato prometido por las monedas virtuales tiene límites cuando el Estado decide buscar con determinación. Lo que comenzó como un experimento financiero en 2019 terminó exponiendo a miles de donantes potenciales y demostrando que ninguna red, por descentralizada que sea,