En Trujillo, dos instituciones públicas de salud —Farmapatria e IPASME— han formalizado una alianza que refleja una verdad antigua: la proximidad, tanto física como institucional, puede ser en sí misma una forma de cuidado. Al coordinar sus servicios en un mismo corredor geográfico, ambos organismos reconocen que el acceso a la salud no depende solo de la existencia de recursos, sino de la capacidad real de las personas para alcanzarlos sin que el camino se convierta en un obstáculo.