En Bogotá, el jueves 10 de septiembre, falleció Rafael Mejía a los 77 años, cerrando una vida dedicada a tejer los puentes institucionales que el campo colombiano necesitaba para dialogar con el poder. Durante quince años al frente de la Sociedad de Agricultores de Colombia y luego desde la Bolsa Mercantil, Mejía encarnó la convicción de que el desarrollo rural no es un privilegio de pocos sino una arquitectura que se construye con paciencia, rigor y voluntad política. Su partida deja al sector agrícola colombiano sin uno de sus arquitectos más persistentes, justo cuando los desafíos del clima