Con la muerte de Andrés Avelino Abreu Vargas, la República Dominicana despide a uno de los arquitectos silenciosos de su modernización económica. Desde 1968, cuando apostó por los camiones alemanes MAN en un mercado aún incipiente, construyó pacientemente un puente entre la industria global y las necesidades locales de transporte y producción. Su partida, el 17 de septiembre de 2026, no es solo la pérdida de un empresario, sino el cierre de una era en la que la visión individual podía redefinir sectores enteros.