Las que anidan en un lugar se alimentan en aguas de otro país
En La Habana murió el Dr. Félix Guillermo Moncada Gavilán, biólogo marino que durante más de cuatro décadas convirtió la protección de las tortugas marinas en una causa científica, política y regional. Su trabajo más duradero fue transformar gradualmente la legislación cubana hasta lograr la prohibición total de captura en 2008, reconociendo que estas criaturas migratorias pertenecen, en cierto sentido, a todos los pueblos del Caribe. Su partida llega en el umbral de la temporada de anidación más intensa del año, cuando el mar vuelve a reclamar la atención que él nunca le negó.
- Cuba pierde a su principal guardián de las tortugas marinas justo cuando comienza el pico de anidación en julio y agosto, las semanas más críticas del año.
- Durante cuatro décadas, Moncada fue el arquitecto de una política de conservación que pasó de cuotas y tallas mínimas a una veda total e indefinida, formalizada en 2008.
- Su argumento central —que las tortugas que anidan en Cuba se alimentan en aguas de otros países— convirtió la colaboración regional del Gran Caribe en una necesidad científica, no en un gesto diplomático.
- Organizaciones de Puerto Rico, Colombia y Ghana lo despiden como maestro y aliado, revelando la dimensión internacional de un legado construido desde una isla.
- En Guanahacabibes, donde anidan tres de las siete especies de tortugas marinas del mundo, el ecosistema que él protegió enfrenta ahora la pregunta de quién continuará con la misma dedicación.
El Dr. Félix Guillermo Moncada Gavilán murió el domingo en La Habana, en el momento en que Cuba se adentra en la temporada de anidación más intensa para las tortugas marinas. Durante más de cuatro décadas, este biólogo marino fue la fuerza central detrás de la política de conservación cubana, como jefe del Proyecto Tortugas Marinas de Cuba y coordinador nacional de WIDECAST, la red regional que abarca todo el Gran Caribe desde finales de los años ochenta.
Su contribución más transformadora fue un proceso deliberado y científicamente fundamentado: primero recomendó tallas mínimas de captura, luego cuotas, y finalmente impulsó la veda total e indefinida que Cuba formalizó mediante resolución ministerial en enero de 2008. El razonamiento era tan claro como estratégico: las tortugas que anidan en una playa cubana se alimentan en aguas de otro país, lo que hace de la cooperación regional una necesidad biológica antes que una cortesía política.
Su trayectoria acumuló más de cuarenta publicaciones científicas, representación en foros internacionales en Colombia y Ghana, y membresías en la Sociedad Internacional de Tortugas Marinas y en la junta de especialistas de la UICN. Los reconocimientos incluyeron dos Premios Nacionales de la Academia de Ciencias de Cuba, la Orden «Carlos J. Finlay» en 2018 —la máxima condecoración científica del Estado— y el Premio Nacional de Ciencias del Mar 2024.
La noticia cruzó fronteras. El Grupo Tortuguero Siete Quillas de Puerto Rico, con quien Moncada mantuvo una amistad cercana, lo despidió llamándolo «maestro, amigo y protector incansable de los océanos». En la Península de Guanahacabibes, donde anidan tres de las siete especies de tortugas marinas del mundo, el ecosistema que él ayudó a construir continúa, aunque la pregunta sobre quién lo sostendrá con igual dedicación permanece abierta.
El Dr. Félix Guillermo Moncada Gavilán murió el domingo en La Habana. Durante más de cuatro décadas, este biólogo marino había sido la fuerza impulsora detrás de casi todo lo que Cuba hizo para proteger a las tortugas marinas, y su ausencia llega justo cuando comienza la temporada de anidación más intensa del año.
Moncada Gavilán no era un científico que trabajara en los márgenes. Fue jefe del Proyecto Tortugas Marinas de Cuba y, desde finales de los años ochenta, coordinador nacional de WIDECAST, la red regional de conservación que abarca todo el Gran Caribe. El Centro de Investigaciones Pesqueras de Cuba lo describió como «un pilar de la biología marina en Cuba», una frase que apenas toca la magnitud de lo que logró. Durante cuatro décadas, dedicó su carrera a una sola pregunta: cómo salvar a estas especies.
Su mayor contribución fue transformar la política cubana sobre la captura de tortugas marinas a través de un proceso deliberado y científicamente fundamentado. Primero recomendó establecer tallas mínimas. Luego propuso cuotas. Finalmente, en 2007, Cuba implementó una veda total por tiempo indefinido, formalizada mediante la Resolución 9 del Ministerio de la Industria Pesquera en enero de 2008. Moncada explicaba el razonamiento con claridad: las tortugas que anidan en una playa se alimentan en aguas de otro país, lo que significa que la colaboración regional no es un lujo sino una necesidad. El Centro de Investigaciones Pesqueras subrayó que este logro tuvo alcance regional precisamente porque las tortugas marinas son un recurso compartido entre múltiples naciones del Caribe.
Su trayectoria acumuló al menos cuarenta publicaciones científicas sobre tortugas marinas. Representó a Cuba en foros internacionales como el 41.º Simposio Internacional de Tortugas Marinas en Colombia y en eventos científicos en Ghana. Era Doctor en Ciencias Biológicas, miembro de la Sociedad Internacional de Tortugas Marinas y de la junta de especialistas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Los reconocimientos llegaron: Premios Nacionales de la Academia de Ciencias de Cuba en 2006 y 2020, la Orden «Carlos J. Finlay» en 2018 —la máxima condecoración científica del Estado cubano— y el Premio Nacional de Ciencias del Mar 2024, entregado en octubre pasado.
La noticia trascendió las fronteras de Cuba. El Grupo Tortuguero Siete Quillas de San Juan, en Puerto Rico, una organización con la que Moncada mantenía una amistad y colaboración cercana, emitió un homenaje en el que lo llamó «maestro, amigo y protector incansable de los océanos». En su despedida escribieron: «Gracias por haber respondido al llamado del mar a salvarlo. Te extrañaremos. ¡Hasta siempre, Félix!»
La temporada de anidación de tortugas marinas en Cuba transcurre entre mayo y septiembre, con su pico más intenso en julio y agosto. Son precisamente las semanas que siguen a su muerte. En la Península de Guanahacabibes anidan tres de las siete especies de tortugas marinas que existen en el mundo, un ecosistema cuya protección lleva la marca directa del trabajo de Moncada. Su legado no termina con su partida, pero la ausencia de quien lo construyó deja una pregunta abierta sobre quién continuará con la misma dedicación.
Notable Quotes
Las que anidan en un lugar se alimentan en aguas de otro país, entonces la colaboración regional es fundamental— Dr. Félix Guillermo Moncada Gavilán
Maestro, amigo y protector incansable de los océanos— Grupo Tortuguero Siete Quillas de San Juan, Puerto Rico
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué la muerte de un científico marino importa tanto a organizaciones en Puerto Rico y más allá de Cuba?
Porque las tortugas marinas no entienden de fronteras. Una tortuga que anida en Cuba se alimenta en aguas de Puerto Rico o República Dominicana. Moncada entendió eso desde el principio, y por eso trabajó en red, no en aislamiento.
¿Cuál fue el verdadero obstáculo que tuvo que superar?
Cambiar la mentalidad de que las tortugas marinas eran un recurso para explotar. No lo hizo de golpe. Primero tallas mínimas, luego cuotas. La gente necesitaba ver que la protección gradual funcionaba antes de aceptar la veda total.
¿Qué significa que la veda sea «por tiempo indefinido»?
Significa que no hay fecha de vencimiento. No es una medida temporal. Es una decisión de que esas especies no se capturan, punto. Eso es lo que Moncada logró que Cuba aceptara en 2007.
¿Hay alguien preparado para continuar su trabajo?
Esa es la pregunta que nadie quiere hacer en voz alta. Moncada pasó más de 40 años construyendo redes, credibilidad, conocimiento. Eso no se reemplaza en una reunión de transición.
¿Por qué el timing de su muerte es tan significativo?
Porque muere justo antes del pico de anidación. Julio y agosto son cuando más tortugas llegan a las playas de Cuba. Es como si se fuera en el momento en que su trabajo más se necesita.