Exteriores eleva a 17 los españoles fallecidos en el doble terremoto de Venezuela

1.450 personas fallecidas, 3.150 heridas, 12.721 familias damnificadas, 150 españoles desaparecidos, y miles de personas atrapadas bajo escombros en búsqueda de supervivientes.
Aquí hay más fusiles que palas
Voluntarios confrontan a las fuerzas de seguridad sobre la falta de herramientas de rescate en La Guaira.

Las autoridades venezolanas confirman 1.450 fallecidos, 3.150 heridos y 12.721 familias sin hogar tras el doble sismo del miércoles 24 de junio. España ha elevado a 17 los ciudadanos españoles muertos y 150 desaparecidos; la UE moviliza 5 millones de euros y equipos de rescate internacionales llegan desde múltiples países.

  • 1.450 fallecidos, 3.150 heridos, 12.721 familias damnificadas por doble terremoto el 24 de junio
  • España reporta 17 ciudadanos muertos y 150 desaparecidos
  • 2.624 rescatistas internacionales con 137 perros de búsqueda y 84,8 toneladas de equipamiento
  • UE moviliza 5 millones de euros; CAF anuncia fondo de hasta 200 millones de dólares
  • La Guaira, zona más afectada; 38 hospitales dañados; 774 edificios afectados o colapsados

Un doble terremoto en el norte de Venezuela el 24 de junio ha causado 1.450 muertes, 3.150 heridos y 12.721 familias damnificadas. España reporta 17 ciudadanos fallecidos y 150 desaparecidos mientras continúan labores de rescate internacionales.

El miércoles por la tarde, cuando apenas faltaban minutos para las seis, un chef de veinticuatro años llamado William Vera estaba en la cocina de un apartamento frente al mar en la costa venezolana. Había viajado desde Caracas con su novia y la madre de ella para pasar el día en la playa. Conocía a su pareja desde hacía poco, pero ya hacían planes juntos. Ella estaba vendiendo ese apartamento para mudarse a la capital, más cerca de él. Habían regresado solo para recoger al perro, un cachorro enfermo que William no quería dejar solo. Pensaban comer algo rápido y volver a bajar al agua. Eran las 18:03 cuando todo cambió.

Dos terremotos sacudieron el norte de Venezuela con menos de un minuto de diferencia. La magnitud del desastre se reveló lentamente en los días siguientes. Las autoridades venezolanas confirmaron que 1.450 personas habían muerto. Otros 3.150 resultaron heridos. Doce mil setecientas veintiuna familias perdieron sus hogares. Setecientos setenta y cuatro edificios fueron afectados o colapsados, ciento ochenta y nueve de ellos con daños totales. Treinta y ocho hospitales sufrieron daños. El Estado de La Guaira, ubicado en la costa norte, fue la zona más golpeada por la catástrofe.

España reportó cifras propias de dolor. El Ministerio de Asuntos Exteriores elevó a diecisiete el número de ciudadanos españoles fallecidos. Ciento cincuenta permanecían desaparecidos. Doce más fueron localizados bajo los escombros. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, expresó sus condolencias a través de un mensaje público, prometiendo que España seguiría prestando toda la asistencia consular necesaria a los afectados y sus familias. Un avión del Ministerio de Defensa aterrizó en la base aérea de Torrejón, cerca de Madrid, con cien españoles que habían sido repatriados desde Caracas. Las compañías aéreas habían cancelado los vuelos al aeropuerto de Maiquetía porque los daños en la pista y la terminal lo dejaron inoperativo.

La respuesta internacional fue inmediata. La Unión Europea movilizó cinco millones de euros en fondos de emergencia y activó su mecanismo de Protección Civil. Kaja Kallas, la Alta Representante para Asuntos Exteriores de la UE, habló por teléfono con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, para transmitirle la solidaridad de los Veintisiete. La Corporación Andina de Fomento anunció la creación de un fondo multidonante de hasta doscientos millones de dólares para apoyar la recuperación y reconstrucción. Equipos de rescate llegaron desde Costa Rica, India, Perú y otros países. El número de rescatistas internacionales se elevó a dos mil seiscientos veinticuatro, acompañados de ciento treinta y siete perros de búsqueda, cuarenta y nueve vehículos de apoyo y más de ochenta y cuatro toneladas de equipamiento, medicamentos e insumos quirúrgicos. Cuatro días después del doble sismo, estos equipos seguían buscando entre los escombros a las personas que permanecían desaparecidas.

La infraestructura del país sufrió golpes adicionales. La refinería más grande de Venezuela, Amuay, con capacidad para procesar seiscientos cuarenta y cinco mil barriles de crudo por día, detuvo sus operaciones por un apagón en el occidente del estado Falcón, aunque logró reanudarlas horas después. Antes de los terremotos, Amuay estaba procesando ciento treinta y siete mil barriles diarios. La otra refinería importante, El Palito, quedó fuera de operación. Las comunicaciones también se vieron afectadas. La filial venezolana de Movistar activó un servicio de mensajería de texto vía satélite en colaboración con Starlink, disponible de forma gratuita para sus abonados en La Guaira. El servicio eléctrico se recuperó al setenta por ciento en las regiones afectadas, y la red de agua al sesenta y ocho por ciento.

Delcy Rodríguez anunció que las clases permanecerían suspendidas durante la próxima semana en todas las escuelas del país. El Gobierno creó una comisión presidencial para evaluar la habitabilidad de viviendas e infraestructuras en las zonas afectadas y determinar si las familias podían regresar de forma segura a sus hogares. También se estableció un Estado Mayor para gestionar campamentos transitorios para quienes habían perdido sus casas y para planificar la construcción de nuevas viviendas en el corto plazo. Rodríguez confirmó que el domingo anterior se habían encontrado personas con vida, lo que mantenía viva la esperanza en medio de la devastación.

Otros países también reportaron víctimas. Chile confirmó la muerte de tres ciudadanos chilenos, incluida Erika Ramírez Moller, una maquilladora e influencer que se encontraba en La Guaira cuando ocurrieron los sismos. Argentina informó que había recibido siete pedidos de búsqueda de ciudadanos argentinos desaparecidos, aunque cuatro ya habían sido hallados con vida. Entre los mil cuatrocientos cincuenta muertos contabilizados por las autoridades venezolanas, seis eran argentinos. Una complicación adicional surgió cuando el río Chabasquencito, en el Estado de Portuguesa, amenazó con desbordarse, dejando aproximadamente trescientas cincuenta personas más damnificadas por inundaciones.

Mientras los rescatistas trabajaban contrarreloj, surgieron tensiones. Voluntarios entregados a las labores de búsqueda confrontaron a policías y militares en La Guaira, expresando su frustración: aquí hay más fusiles que palas, les dijeron cuando les impedían el paso hacia la zona cero del desastre. La precariedad del Estado venezolano para hacer frente a la tragedia quedó expuesta. Líderes políticos como María Corina Machado y Edmundo González hicieron llamados públicos. Machado anunció su intención de regresar muy pronto a Venezuela para estar con el pueblo. González destacó la importancia de garantizar acceso a información para periodistas, equipos de evaluación y organizaciones humanitarias, argumentando que saber quiénes seguían desaparecidos, qué comunidades permanecían aisladas y dónde hacían falta equipos médicos permitía orientar la ayuda y proteger vidas. Incluso Nicolás Maduro, detenido en una cárcel estadounidense, envió un mensaje a través de su hijo pidiendo unión y acción solidaria organizada y eficaz para seguir salvando vidas.

La prioridad ahora es salvar vidas. Estaré muy pronto de vuelta en Venezuela, con el pueblo venezolano.
— María Corina Machado, líder opositora
Saber quiénes siguen desaparecidos, qué comunidades permanecen aisladas, dónde hacen falta equipos médicos permite orientar la ayuda y proteger vidas.
— Edmundo González, líder opositor venezolano
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué un chef de veinticuatro años abre la narración? ¿Qué tiene de especial su historia?

Model

Porque en ese momento exacto, a las 18:03, todo cambió para él y para millones de personas. No es solo un número en una estadística. Es el instante en que la vida ordinaria se convierte en catástrofe. Estaba en la cocina con su novia y su suegra, pensando en volver a la playa. Eso es lo que hace que los números sean reales.

Inventor

Las cifras son enormes: 1.450 muertos, 12.721 familias sin hogar. ¿Cómo se procesa una tragedia de esa escala?

Model

No se procesa. Se documenta, se atiende, se reconstruye. Lo que el relato muestra es que mientras los números crecen, hay personas específicas buscando a otras personas específicas. Hay voluntarios gritando que necesitan palas, no fusiles. Hay un chef que probablemente no volvió a la playa.

Inventor

¿Por qué es importante que la UE movilizara cinco millones de euros y que llegaran rescatistas de Costa Rica, India y Perú?

Model

Porque muestra que una catástrofe natural no respeta fronteras políticas. Venezuela estaba aislada internacionalmente, pero cuando la tierra se abre, el mundo responde. Eso es lo que importa en ese momento: no ideología, sino equipamiento, perros de búsqueda, medicinas.

Inventor

¿Qué significa que los voluntarios confrontaran a las fuerzas de seguridad?

Model

Significa que el Estado no estaba preparado. Que mientras había recursos militares, faltaban herramientas de rescate. Es un síntoma de una crisis más profunda que el terremoto solo expuso.

Inventor

¿Y los líderes políticos pidiendo información y acceso? ¿Eso es oportunismo o responsabilidad?

Model

Es ambas cosas. Pero en ese contexto, lo que importa es que alguien está diciendo que sin información no hay ayuda efectiva. Que los periodistas y los evaluadores humanitarios necesitan acceso. Eso es cierto independientemente de quién lo diga.

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