En Lima, el expresidente peruano Ollanta Humala compareció ante la prensa extranjera para advertir que la diplomacia estadounidense ha abandonado sus formas tradicionales de cortesía coercitiva, revelando abiertamente su carácter de presión. Su reflexión, anclada en la metáfora bismarckiana del puño de hierro sin guante de seda, no era solo un análisis geopolítico: era también el testimonio de un hombre que regresa a la vida pública tras años de persecución judicial, familia dispersa y partido desmantelado, buscando en la arena política el reconocimiento que los tribunales le negaron.
Expresidente peruano Humala advierte sobre diplomacia estadounidense más agresiva
Humala y su esposa Nadine Heredia enfrentaron persecución judicial, excarcelación tras condena por lavado de activos, y separación familiar con hijas en el exterior y esposa asilada en Brasil.