En la era digital, el correo electrónico no es solo un buzón: es la llave que abre todas las puertas de la vida en línea. Cuando esa llave cae en manos ajenas, la vulnerabilidad se extiende como una sombra sobre cuentas bancarias, redes sociales y archivos personales. Ante la creciente ola de hackeos a cuentas de Gmail, expertos en seguridad recuerdan que la respuesta no está en el pánico, sino en el método: tres pasos concretos que, ejecutados con orden, pueden devolver el control antes de que el daño se vuelva irreversible.