En las últimas horas de agosto, Chile enfrentó una revisión silenciosa pero significativa de sus expectativas económicas: lo que se anticipaba como crecimiento moderado para julio se transformó, según especialistas, en probable contracción. El termómetro mensual de la actividad nacional —el Imacec— reflejará no solo el peso de la minería y la manufactura en declive, sino también la vulnerabilidad de una economía expuesta a los caprichos del clima. Es un recordatorio de que los números económicos no nacen en el vacío, sino en territorios donde llueve, se inunda y el cobre deja de extraerse.