Durante siglos, el cuerpo de la mujer ha sido leído con menos urgencia que el del hombre, y esa lectura equivocada tiene consecuencias mortales. Cuando los síntomas de un infarto —opresión en el pecho, náuseas, dificultad para respirar— se confunden sistemáticamente con ansiedad o pánico, el tiempo que se pierde no se recupera. Cardiólogos chilenos advierten hoy que ninguna mujer debería cargar con la responsabilidad de distinguir entre una crisis emocional y una emergencia cardíaca: esa distinción pertenece a la medicina, no a la intuición.
Expertos advierten: no confundir ataques de pánico con infartos en mujeres
Las mujeres experimentan mayores tasas de infarto y mortalidad cardíaca debido a que sus síntomas han sido históricamente minimizados o atribuidos a ansiedad.