Experto en infecciosas explica síntomas del hantavirus: tos, fiebre y riesgo de mortalidad

Al menos cuatro personas han fallecido por hantavirus en el crucero MV Hondius y varios pasajeros más están hospitalizados en cuidados intensivos en Sudáfrica.
Un virus grave pero de difícil transmisión entre humanos
Soriano explica por qué el hantavirus, a pesar de su alta mortalidad, no representa una amenaza epidémica en Europa.

En las aguas entre Argentina y la Antártida, un crucero expedicionario se convirtió en escenario de un recordatorio antiguo: que la naturaleza guarda virus que el ser humano encuentra cuando se adentra en territorios salvajes. El hantavirus, conocido en Europa desde hace siglos sin haber desatado grandes crisis, cobró al menos cuatro vidas a bordo del MV Hondius bajo una confluencia de circunstancias excepcionales. Vicente Soriano, especialista en enfermedades infecciosas, nos invita a comprender este brote sin alarma desproporcionada: grave para quienes lo padecen, pero lejos de representar una amenaza epidémica para el mundo.

  • Al menos cuatro pasajeros del crucero MV Hondius han muerto y varios permanecen en cuidados intensivos en Sudáfrica, convirtiendo un viaje de expedición en una emergencia sanitaria.
  • El virus no se detecta de inmediato: los síntomas tardan una semana en aparecer, lo que dificultó la identificación temprana de los casos a bordo y permitió que el contagio avanzara en un espacio cerrado.
  • La variante de los Andes, originaria de América, posee una capacidad limitada pero real de transmitirse entre personas en contacto estrecho, lo que la hace más peligrosa en entornos confinados como un barco.
  • No existe tratamiento antiviral ni vacuna: los pacientes dependen exclusivamente de cuidados intensivos de soporte, y una tercera parte de los casos sintomáticos resultan fatales.
  • Los expertos descartan una crisis sanitaria en Europa, donde el hantavirus es endémico desde hace siglos, y señalan que lo ocurrido en el MV Hondius responde a una suma de circunstancias muy específicas, no a un patrón expansivo.

Un crucero expedicionario que partió desde el sur de Argentina hacia la Antártida se convirtió en el escenario de un brote de hantavirus con al menos cuatro muertos y varios pasajeros hospitalizados en cuidados intensivos. Vicente Soriano, médico internista y profesor de enfermedades infecciosas en la UNIR, ofrece una lectura serena pero rigurosa de lo ocurrido a bordo del MV Hondius.

El hantavirus es un virus ARN cuyo reservorio natural son los roedores; la infección se produce al inhalar partículas secas de sus excrementos. Todo apunta a que la pareja que falleció primero contrajo el virus durante una visita a un vertedero en Argentina. La variante implicada es la de los Andes, que a diferencia de otras cepas sí puede transmitirse entre personas en espacios cerrados y contactos estrechos, lo que explica la cadena de contagios a bordo.

Los síntomas —tos, fiebre y dolor de cabeza— no aparecen hasta aproximadamente una semana después de la exposición, lo que complica la detección temprana. La variante americana ataca los pulmones, y la mortalidad entre los casos sintomáticos ronda el 33%. No existe tratamiento antiviral ni vacuna; el manejo es de soporte en UCI. El perfil de edad de los pasajeros, muchos mayores de 60 años, agravó el riesgo de complicaciones.

Soriano subraya, sin embargo, que el hantavirus no es altamente contagioso. Lo sucedido en el MV Hondius fue una confluencia de factores muy específicos: exposición inicial a roedores infectados, confinamiento prolongado y una variante con transmisión limitada entre humanos. Europa convive con el virus de forma endémica desde hace siglos —especialmente en los Balcanes, donde provoca nefropatía epidémica— sin que haya generado jamás una crisis sanitaria de envergadura. El brote es inusual y doloroso, pero no anuncia un escenario comparable al del coronavirus.

Un crucero expedicionario que zarpó desde el sur de Argentina hacia la Antártida se convirtió en el escenario de un brote de hantavirus que dejó al menos cuatro muertos y varios pasajeros hospitalizados en cuidados intensivos. Vicente Soriano, médico internista y profesor de enfermedades infecciosas en la UNIR, ofrece una perspectiva clara sobre lo que sucedió a bordo del MV Hondius y qué significa realmente este virus para la salud pública.

El hantavirus pertenece a la familia de virus ARN, la misma que alberga al coronavirus, el VIH y el ébola. Su reservorio natural son los roedores, y la infección ocurre cuando una persona inhala partículas secas de sus excrementos, tanto de heces como de orina. En el caso del crucero, todo indica que la pareja que falleció primero contrajo el virus durante una visita a un vertedero en Argentina. La transmisión inicial fue casi seguramente por exposición a roedores, no de persona a persona. Sin embargo, la variante que circula en este brote es la de los Andes, originaria de América, y esta sí ha mostrado capacidad de contagio entre humanos en espacios cerrados y contactos estrechos, lo que la distingue de otras cepas del virus.

Los síntomas iniciales son tos, fiebre y dolor de cabeza, pero aquí reside uno de los principales desafíos: no aparecen de inmediato. Los pacientes tardan aproximadamente una semana en desarrollar el cuadro clínico, lo que complica la detección temprana. Una vez que los síntomas se manifiestan, la gravedad depende de la variante. La cepa europea-asiática causa daño renal, mientras que la americana ataca los pulmones. En el caso del MV Hondius, el primer paciente falleció dos semanas después de presentar tos y fiebre. Su esposa murió una semana después. Otro pasajero con síntomas fue evacuado en Sudáfrica y permanece en la UCI en Johannesburgo. Un cuarto pasajero alemán murió también a bordo. Dos tripulantes más presentan síntomas, al igual que otro pasajero.

La mortalidad es significativa: aproximadamente una tercera parte de los pacientes sintomáticos mueren. No existe tratamiento antiviral específico ni vacuna disponible. El manejo es fundamentalmente de soporte, con líquidos, cobertura antibiótica y cuidados intensivos. Soriano subraya que los pacientes evacuados requieren hospitalización en UCI, especialmente considerando que muchos pasajeros del crucero superan los 60 años, lo que aumenta el riesgo de complicaciones graves.

A pesar de la gravedad de los casos individuales, Soriano enfatiza que el hantavirus no es altamente transmisible. La transmisión de persona a persona es difícil y requiere contacto estrecho en espacios cerrados, como sucedió en el crucero. En Argentina, particularmente en la Patagonia, estos contagios ocurren durante los meses fríos cuando las personas permanecen en espacios cerrados sin ventilación adecuada. El experto señala que el personal de limpieza enfrenta el mayor riesgo ocupacional, ya que manipulan áreas contaminadas con excrementos de roedores.

Europa ha convivido con el hantavirus de forma endémica durante siglos, especialmente en los Balcanes, donde causa una enfermedad llamada nefropatía epidémica caracterizada por insuficiencia renal. A pesar de esta presencia histórica, nunca ha generado epidemias de magnitud significativa. Soriano reconoce que el brote en el crucero es inusual y preocupante, pero descarta la posibilidad de una crisis sanitaria mayor. El contacto estrecho en un ambiente cerrado como un barco permitió estos casos excepcionales, pero no existe riesgo epidemiológico real en Europa. La situación, aunque dramática, no presagia un escenario tipo coronavirus que justifique alarma generalizada. Lo que sucedió en el MV Hondius fue una confluencia de circunstancias específicas: exposición inicial a roedores infectados, confinamiento en espacios cerrados y una variante con capacidad de transmisión limitada entre humanos.

Es un virus que puede ser mortal. En los sintomáticos, que empiezan con tos, fiebre y dolor de cabeza, una tercera parte se pueden morir
— Vicente Soriano, especialista en enfermedades infecciosas
La sensación de que esto pueda producir un problema mayor no existe. En Europa hemos tenido hantavirus de forma endémica en los Balcanes desde hace siglos
— Vicente Soriano
The Hearth Conversation Another angle on the story
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¿Por qué tardó una semana en aparecer el primer síntoma si el virus ya estaba en el cuerpo?

Model

El hantavirus tiene un período de incubación largo. El virus se multiplica lentamente en el organismo antes de que el sistema inmunológico reaccione lo suficiente para producir síntomas visibles. Eso es lo que lo hace tan peligroso en un crucero: alguien puede estar infectado durante días sin saberlo.

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Entonces, ¿cuántas personas en ese barco podrían estar infectadas ahora mismo sin síntomas?

Model

Es difícil saberlo. Los contactos cercanos de los fallecidos son los de mayor riesgo, pero el virus no se propaga fácilmente de persona a persona. Lo más probable es que los casos que ya se han manifestado sean la mayoría de los que habrá.

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¿Por qué la variante americana es diferente de la europea?

Model

La variante de los Andes simplemente tiene la capacidad de transmitirse entre humanos en espacios cerrados. La europea-asiática casi nunca lo hace. Es una mutación que hace que el virus sea más adaptable a la transmisión humana, aunque sigue siendo mucho menos contagioso que el coronavirus.

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Si no hay antivirales, ¿qué se puede hacer por los pacientes graves?

Model

Solo tratamiento de soporte: mantenerlos hidratados, darles antibióticos para prevenir infecciones secundarias, y esperar que su sistema inmunológico controle el virus. En algunos casos funciona. En otros, el daño pulmonar o renal es irreversible.

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¿Debería Europa estar preparándose para una epidemia?

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No. Europa ha tenido hantavirus endémico durante siglos sin que cause crisis. Lo que pasó en el crucero fue una situación muy particular: gente confinada en un espacio cerrado después de exposición a roedores infectados. Eso no es el escenario típico.

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