El asteroide Apofis pasará en 2029 a 32.000 km de la Tierra sin riesgo, pero su estudio es crucial para mejorar capacidades de defensa planetaria. La NASA y agencias espaciales coordinan redes de telescopios y realizan simulacros cada tres años para prepararse ante posibles impactos de asteroides.
Experto de NASA insta a prepararse para impacto de asteroides
La humanidad debe prepararse para una amenaza que volverá inevitablemente
¿Por qué Campins dice que los individuos no deben preocuparse, pero la civilización sí?
Porque la probabilidad de que un asteroide golpee durante tu vida es muy baja, pero a lo largo de milenios, es casi seguro que ocurra. Es como el seguro de una casa: tú probablemente no sufrirás un incendio, pero la sociedad debe estar preparada.
¿Qué cambió hace tres o cuatro décadas que convenció al gobierno estadounidense?
La NASA presentó evidencia sólida de que los impactos son inevitables si no se actúa. Fue un cambio de mentalidad: pasar de ver los asteroides como curiosidades astronómicas a verlos como una amenaza existencial que requiere defensa.
¿Por qué es tan importante estudiar a Apofis si no representa un riesgo en 2029?
Porque podría cambiar de órbita en el futuro. Además, estudiarlo nos enseña cómo los asteroides se comportan bajo la gravedad terrestre, información que necesitamos para defender el planeta si otro asteroide se acerca realmente.
¿Cómo puede el agua de un asteroide ser más valiosa que el oro o el platino?
Porque el agua es pesada y costosa de transportar desde la Tierra. En el espacio, es el combustible que mantiene todo funcionando. El platino es valioso aquí, pero en órbita, el agua es lo que te permite vivir y trabajar.
¿Cuándo comenzará realmente la minería espacial?
Campins dice una o dos décadas. Depende de que los costos de lanzamiento sigan bajando y de que las tecnologías de extracción se desarrollen. Pero la lógica económica ya está ahí.
¿Hay algo que te preocupe de todo esto?
La coordinación internacional es frágil. Los simulacros cada tres años ayudan, pero si un asteroide realmente amenazara, ¿reaccionaríamos lo suficientemente rápido? La defensa planetaria requiere que los gobiernos trabajen juntos, y eso no siempre es fácil.
The Pulse
- Asteroide Apofis pasará a 32.000 km de la Tierra en abril de 2029 sin riesgo de impacto
- NASA y agencias espaciales realizan simulacros de defensa planetaria cada tres años
- Misión DART demostró en 2022 que es posible cambiar la órbita de un asteroide mediante impacto cinético
- El agua extraída de asteroides podría usarse como combustible para satélites y bases espaciales
El asteroide Apofis pasará en 2029 a 32.000 km de la Tierra sin riesgo, pero su estudio es crucial para mejorar capacidades de defensa planetaria. La NASA y agencias espaciales coordinan redes de telescopios y realizan simulacros cada tres años para prepararse ante posibles impactos de asteroides.
Humberto Campins de la NASA destaca que aunque no hay asteroides amenazantes actualmente, la humanidad debe desarrollar defensa planetaria para enfrentar esta amenaza inevitable a largo plazo.
Humberto Campins, astrónomo de la NASA especializado en asteroides, sostiene una posición que tranquiliza y alarma a la vez: los individuos no tienen razón para temer un impacto asteroidal en sus vidas, pero la civilización humana entera debe prepararse ahora para una amenaza que inevitablemente volverá. Hablando durante un congreso en Oviedo, España, Campins fue claro sobre la escala del desafío. Los grandes impactos cataclísmicos, como el que eliminó a los dinosaurios hace 66 millones de años, son "inevitables" si la humanidad no desarrolla las técnicas, tecnologías y programas de acción necesarios para desviar asteroides peligrosos. Aunque en este momento no se conocen asteroides que amenacen al planeta, y la probabilidad de que uno golpee durante la vida de una persona es muy baja, Campins insiste en que la preparación es esencial para la supervivencia a largo plazo.
La defensa planetaria no es un concepto nuevo en los círculos científicos. Hace entre tres y cuatro décadas, la NASA logró convencer al gobierno estadounidense de que la amenaza era real, y desde entonces ha coordinado una red mundial de telescopios y científicos dedicados a descubrir asteroides y evaluar si sus trayectorias representan un peligro. Los investigadores utilizan la escala de Torino, un modelo de probabilidad que ayuda a clasificar el riesgo. Aunque la civilización aún no ha enfrentado un impacto asteroidal, agencias espaciales de todo el mundo colaboran en simulacros cada tres años, construyendo lo que Campins llama "memoria institucional" para reaccionar rápidamente si surge una amenaza real.
El programa DART de la NASA demostró en 2022 que es posible cambiar la órbita de un asteroide pequeño mediante un impacto cinético, un logro que suena a ciencia ficción pero que ya es realidad. Este éxito ha transformado la forma en que los científicos hablan sobre la defensa planetaria, pasando de la teoría a la práctica demostrable. En abril de 2029, el asteroide Apofis, una masa de 375 metros de diámetro, pasará a menos de 32.000 kilómetros de la superficie terrestre, por debajo de la órbita de muchos satélites de comunicaciones. Esta aproximación cercana será visible desde la Tierra sin necesidad de equipos profesionales, ofreciendo una oportunidad única de observación. Campins subraya que en este encuentro de 2029 no existe riesgo alguno de desviación, pero el asteroide podría modificar su órbita en el futuro y convertirse en una amenaza.
Por esa razón, Campins otorga gran importancia a dos misiones espaciales que estudiarán a Apofis en detalle. La misión Osiris-Apex de la NASA, de la cual él forma parte, y la nave Ramses de la Agencia Espacial Europea, aún en construcción, tendrán la oportunidad de analizar cómo el asteroide se deforma y cambia bajo la influencia de la gravedad terrestre. Estos datos serán cruciales para mejorar los modelos de predicción y las capacidades de defensa planetaria.
Más allá de la amenaza, Campins ve en los asteroides una oportunidad económica. Los asteroides que se acercan a la Tierra adquieren velocidades similares a la del planeta, lo que los convierte en candidatos ideales para la minería espacial. La misión anterior de la NASA, Osiris-Rex, encontró en el asteroide Bennu una superficie cubierta de silicatos hidratados, es decir, arcilla, de la cual se puede extraer agua. Campins enfatiza que el agua es "el material más valioso fuera de la atmósfera terrestre" porque puede separarse en hidrógeno y oxígeno para venderse como combustible a los satélites que orbitan la Tierra. Además, los asteroides contienen platino, tierras raras y otras materias primas que podrían usarse para imprimir estructuras en el espacio, ahorrando el costo de transportar componentes no esenciales desde la Tierra.
Aunque la minería asteroidal aún no es una realidad operativa, Campins predice que en una o dos décadas comenzará a ocurrir. Considera que sería una explotación "muy práctica" para crear y mantener centros de datos y bases espaciales. La convergencia de dos imperativos, entonces, es clara: la humanidad debe desarrollar la capacidad de defender el planeta de impactos asteroidales, y al hacerlo, descubrirá cómo extraer recursos que sustentan la expansión humana hacia el espacio. Ambas tareas requieren inversión, coordinación internacional y una visión que se extienda más allá de las décadas inmediatas.
Notable Quotes
Los individuos no tienen nada de qué preocuparse, pero la civilización humana sí debe prepararse para esta amenaza que volverá a ocurrir— Humberto Campins, astrónomo de la NASA
El agua es el material más valioso fuera de la atmósfera terrestre porque puede separarse en hidrógeno y oxígeno para venderse como combustible— Humberto Campins