Expertas desmienten mito: la primera menstruación no detiene el crecimiento

La menarquia no frena el crecimiento, sino que ocurre cuando ya está desacelerándose
Las expertas chilenas aclaran la confusión entre coincidencia temporal y causalidad en el desarrollo puberal.
Mark

¿Por qué entonces tanta gente cree que la menstruación detiene el crecimiento?

Mimi

Porque la menarquia ocurre justo cuando el crecimiento acelerado ya está terminando. Es una coincidencia de timing que se malinterpreta como causa y efecto.

Mark

¿Entonces las niñas siguen creciendo después?

Mimi

Sí, entre 5 a 7 centímetros en promedio. Pero el crecimiento es más lento que antes, así que es fácil no notarlo o asumir que se detuvo.

Mark

¿Qué determina cuánto crece cada niña después de la menarquia?

Mimi

La genética, la nutrición, la edad en que llega la menstruación, la salud general. No la menstruación misma. Cada adolescente es diferente.

Mark

¿Hay algo que los padres deban hacer para asegurar que sus hijas crezcan lo máximo posible?

Mimi

Acompañar con hábitos saludables: actividad física, buen sueño, alimentación rica en calcio y vitamina D. Eso favorece el desarrollo óseo durante toda la pubertad.

Mark

¿Cuándo se cierra definitivamente el crecimiento?

Mimi

Cuando se cierran las placas de crecimiento de los huesos. Eso ocurre años después de la menarquia, no inmediatamente. Por eso el monitoreo médico periódico es importante.

  • Una creencia extendida en hogares chilenos lleva a familias a tomar decisiones de salud basadas en un mito que la medicina desmiente con evidencia clara.
  • La confusión entre causa y coincidencia genera ansiedad innecesaria en adolescentes y sus cuidadores justo en uno de los momentos más vulnerables del desarrollo.
  • Ginecólogas y pediatras explican que las placas de crecimiento óseo se cierran de forma progresiva durante años, no de golpe con la primera menstruación.
  • Las adolescentes pueden crecer entre 5 y 7 centímetros después de la menarquia, con variaciones importantes según genética, nutrición y edad de maduración.
  • La recomendación médica apunta a controles periódicos antes y después de la menarquia, junto con hábitos de sueño, alimentación y actividad física que protejan el potencial de crecimiento.

De generación en generación, muchas familias chilenas han transmitido la certeza de que la primera menstruación detiene el crecimiento de las niñas. La medicina, sin embargo, ofrece una lectura más precisa y menos alarmante: la menarquia no frena el crecimiento, sino que aparece cuando el gran estirón puberal ya está desacelerándose por razones propias del desarrollo óseo. Especialistas chilenas recuerdan que el cuerpo adolescente es un proceso en marcha, no un destino que se cierra con un solo evento.

En muchos hogares chilenos persiste la creencia de que la primera menstruación detiene el crecimiento de las niñas. Es una idea tan arraigada que genera ansiedad y, a veces, decisiones de salud equivocadas. Las especialistas la desmienten con claridad.

La doctora Andrea von Hoveling, ginecóloga infanto juvenil, explica que la menarquia coincide con el momento en que el estirón puberal ya está llegando a su fin. No es que la menstruación frene el crecimiento: es que aparece precisamente cuando el esqueleto está más maduro y el crecimiento acelerado comienza a desacelerarse. La doctora María Fernanda Bermúdez, pediatra, refuerza el punto: tener la primera regla no significa haber terminado de crecer.

Durante la pubertad temprana, la hormona del crecimiento y los estrógenos actúan sobre las placas de crecimiento en los extremos de los huesos largos. Conforme esas placas se van cerrando —un proceso progresivo que tarda años— el estirón se desacelera, y es en ese contexto cuando ocurre la menarquia. En términos generales, una adolescente puede crecer entre 5 y 7 centímetros después de ese momento, aunque la variabilidad individual es importante: influyen la genética familiar, la nutrición, la edad de la primera menstruación y el estado general de salud.

Lo que sí marca el fin definitivo del crecimiento en estatura es el cierre completo de las placas óseas, no la menstruación en sí. Por eso, las especialistas recomiendan controles médicos periódicos que permitan seguir las curvas de crecimiento y detectar a tiempo cualquier problema. Además, insisten en que los hábitos saludables —actividad física, sueño de calidad y una alimentación rica en calcio y vitamina D— son los verdaderos aliados del desarrollo pleno durante la pubertad. La menarquia, concluyen, no es un punto final: es un punto en medio de una transformación que comenzó mucho antes y que aún continúa.

En muchas casas chilenas persiste una certeza que se transmite de generación en generación: cuando llega la primera menstruación, las niñas dejan de crecer. Es una creencia tan arraigada que genera decisiones sobre la salud de las adolescentes y, a menudo, ansiedad innecesaria. Pero la medicina tiene otra historia que contar.

La primera menstruación, conocida médicamente como menarquia, marca el inicio de una etapa compleja en la vida de cualquier adolescente. Trae consigo cambios físicos y emocionales profundos, y con ella llegan también los consejos de padres, comentarios de compañeras de escuela y creencias que se asumen como verdades incuestionables. Entre esas creencias está la idea de que este proceso detiene el crecimiento. Las expertas chilenas lo desmienten con claridad.

Lo que realmente ocurre es mucho más matizado. La doctora Andrea von Hoveling, ginecóloga infanto juvenil de Endoplus, explica que la menarquia coincide con un momento específico del desarrollo corporal: cuando el llamado estirón puberal ya está llegando a su fin. No es que la menstruación frene el crecimiento, sino que aparece precisamente cuando el esqueleto está bastante más maduro y el crecimiento acelerado comienza a desacelerarse. La doctora María Fernanda Bermúdez, pediatra de IntegraMédica, refuerza este punto: la primera menstruación no significa que una adolescente haya terminado de crecer.

La pubertad en las niñas generalmente comienza entre los 8 y 13 años. Durante sus etapas iniciales, el crecimiento es más acelerado, impulsado por la hormona del crecimiento y los estrógenos, que actúan sobre las placas de crecimiento ubicadas en los extremos de los huesos largos. Conforme esas placas se van cerrando —un proceso que acompaña la maduración ósea— el estirón desacelera. Y es precisamente en ese momento cuando ocurre la menarquia. Las placas de crecimiento, sin embargo, no se cierran inmediatamente con la primera menstruación, sino de manera progresiva durante los años siguientes.

Cuánto crecimiento queda por delante es una pregunta que no tiene una respuesta única. En términos generales, una adolescente puede crecer entre 5 a 7 centímetros después de la menarquia, pero existe una variabilidad individual importante. Algunas adolescentes crecen menos, otras bastante más. Eso depende de factores como la edad en que llega la primera menstruación, el momento de maduración ósea, la genética familiar, la nutrición y el estado general de salud. Por eso, la menarquia por sí sola no permite predecir exactamente cuánto crecerá una niña.

Lo que sí marca el fin del crecimiento en estatura es el cierre definitivo de las placas de crecimiento. Una vez que eso ocurre, el hueso ya no puede crecer, independientemente de los niveles hormonales. Por esta razón, es relevante monitorear periódicamente el crecimiento de las niñas y asistir a controles médicos antes de la menarquia. Este seguimiento, a través de las curvas de crecimiento, permite advertir oportunamente si la niña presenta algún problema de salud y, de ser necesario, desarrollar un manejo terapéutico adecuado.

La recomendación de las especialistas es clara: no es necesario frenar el inicio de la regla para que la niña siga creciendo. Lo que importa es que padres y cuidadores acompañen este proceso promoviendo hábitos saludables. La actividad física estimula el metabolismo óseo. El sueño de calidad favorece la secreción nocturna de hormona del crecimiento. Una alimentación equilibrada, rica en calcio y vitamina D, provee los nutrientes que los huesos necesitan para desarrollarse plenamente. La menstruación es una parte de un proceso que comenzó mucho tiempo antes: el desarrollo mamario, la aparición de vello púbico y axilar, los cambios en la composición corporal. Entender esto es entender que la menarquia no es un punto final, sino un punto en el medio de una transformación que continúa.

La primera menstruación no significa que una adolescente haya terminado de crecer
— Doctora María Fernanda Bermúdez, pediatra de IntegraMédica
No es que la primera regla frene el crecimiento, sino que ocurre cuando el esqueleto ya está bastante más maduro y está terminando su estirón
— Doctora Andrea von Hoveling, ginecóloga infanto juvenil de Endoplus
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