Durante décadas, la creencia popular de que las personas son dominantemente 'de cerebro izquierdo' o 'de cerebro derecho' ha moldeado desde conversaciones cotidianas hasta propuestas pedagógicas. Grace Tworek, psicóloga de Cleveland Clinic, y una investigación de la Universidad de Utah con más de mil participantes coinciden en un hallazgo sin ambigüedades: ambos hemisferios colaboran de forma coordinada en toda tarea compleja, y ningún perfil hemisférico determina la personalidad, el talento o el modo de aprender de nadie. Lo que la ciencia sí confirma —la especialización localizada de ciertas
Experta desmiente el mito de los hemisferios cerebrales y su relación con la personalidad
La especialización existe, pero no determina quién eres
¿Por qué este mito se instaló tan profundamente en la cultura si no tiene base científica?
Porque parte de algo real. Los hemisferios sí tienen funciones especializadas. Pero la gente saltó de "el hemisferio izquierdo procesa el lenguaje" a "entonces los analíticos son de cerebro izquierdo". Es un salto enorme.
¿Pero hay algo de verdad en que algunas personas sean más analíticas que otras?
Claro. Lo que no es verdad es que eso se deba a un hemisferio dominante. Las diferencias individuales existen, pero no por esa razón.
¿Cómo saben los investigadores que no existe un hemisferio dominante si estudiaron a más de mil personas?
Buen punto. Miraron imágenes cerebrales buscando exactamente eso: una red globalmente más fuerte en un lado. No la encontraron. Pero eso no prueba que no exista en alguien específico, solo que no es un patrón general.
Y eso es lo importante. No es que el cerebro sea simétrico. Es que la especialización no se agrupa de forma consistente de un lado u otro en cada persona.
¿Entonces por qué la Unesco está preocupada por esto en la educación?
Porque si un maestro cree que un estudiante es "de cerebro derecho", puede no enseñarle matemáticas con la misma intensidad. Las expectativas cambian.
Aunque hay que decir: no hay evidencia de que la enseñanza dirigida a un hemisferio específico funcione mejor. Eso es lo que la Unesco señala.
¿Entonces el cerebro es más integrado de lo que pensábamos?
Mucho más. El cuerpo calloso conecta todo. Una conversación simple requiere ambos hemisferios trabajando juntos.
Il Polso
- Un mito arraigado en cuestionarios virales, propuestas educativas y conversaciones de café sostiene que cada persona piensa desde un hemisferio dominante, sin ningún respaldo científico que lo sustente.
- La Unesco advierte que clasificar a los estudiantes como 'analíticos' o 'creativos' según supuesta dominancia hemisférica puede limitar sus expectativas y condicionar su aprendizaje de forma injusta.
- La investigación de la Universidad de Utah escaneó el cerebro de 1.011 personas y buscó exactamente esa dominancia global: no la encontró, solo especialización localizada en redes concretas.
- El cuerpo calloso conecta ambos hemisferios con millones de fibras nerviosas, permitiendo que trabajen en permanente coordinación incluso en actos tan cotidianos como mantener una conversación.
- La ciencia ha avanzado: la lateralización cerebral es real pero local, y no autoriza a clasificar a ninguna persona bajo un perfil de pensamiento definido por un solo lado del cerebro.
Durante décadas, la creencia popular de que las personas son dominantemente 'de cerebro izquierdo' o 'de cerebro derecho' ha moldeado desde conversaciones cotidianas hasta propuestas pedagógicas. Grace Tworek, psicóloga de Cleveland Clinic, y una investigación de la Universidad de Utah con más de mil participantes coinciden en un hallazgo sin ambigüedades: ambos hemisferios colaboran de forma coordinada en toda tarea compleja, y ningún perfil hemisférico determina la personalidad, el talento o el modo de aprender de nadie. Lo que la ciencia sí confirma —la especialización localizada de ciertas funciones— fue amplificado más allá de sus límites hasta convertirse en un mito que aún condiciona expectativas educativas.
La idea de que algunas personas nacen con un hemisferio cerebral dominante que las hace más analíticas o más creativas es tan extendida que ha llegado a los cuestionarios en línea y a las aulas. Grace Tworek, psicóloga de Cleveland Clinic, la desmonta sin rodeos: no existe respaldo científico para la división entre personas de 'cerebro izquierdo' y personas de 'cerebro derecho'.
La confusión tiene una raíz legítima. Los hemisferios sí tienen funciones diferenciadas: el izquierdo interviene en el lenguaje y controla el lado derecho del cuerpo; el derecho procesa información visual y espacial. Pero esa especialización localizada no se traduce en un perfil de personalidad. Ser bueno en matemáticas no prueba dominancia izquierda; ser músico no implica vivir gobernado por el hemisferio derecho.
Una investigación de la Universidad de Utah, respaldada por la American Psychological Association, analizó imágenes cerebrales de 1.011 personas de entre 7 y 29 años buscando evidencia de redes globalmente más fuertes en un lado u otro. No la encontró. Un estudio paralelo publicado en PLOS ONE confirmó que la lateralización es una propiedad local de redes específicas, no un rasgo general que permita clasificar a las personas.
La razón física es elegante: ambos hemisferios están unidos por el cuerpo calloso, un haz de fibras nerviosas que permite el intercambio constante de información. Hablar con alguien, por ejemplo, exige procesar palabras, tono, gestos y contexto emocional de forma simultánea, algo que requiere la coordinación de redes en ambos lados.
El mito nació de estudios válidos sobre pacientes con el cuerpo calloso seccionado quirúrgicamente para controlar epilepsias severas. Esos casos revelaron diferencias entre hemisferios, pero no representan el funcionamiento de un cerebro intacto. La evidencia fue interpretada en exceso hasta volverse dogma popular. La Unesco advierte que trasladar ese dogma al aula puede condicionar las expectativas sobre los estudiantes. La ciencia, mientras tanto, ya ha seguido adelante.
La idea de que algunas personas nacen con un hemisferio cerebral dominante que las hace más analíticas, creativas u organizadas es tan común que ha colonizado conversaciones de café, cuestionarios en línea y hasta propuestas educativas. Grace Tworek, psicóloga de Cleveland Clinic, se propone desmontar este mito con una claridad que no deja espacio para ambigüedades: no existe respaldo científico para la división entre personas de "cerebro izquierdo" y personas de "cerebro derecho".
La confusión tiene raíces en algo real. Los dos hemisferios cerebrales no realizan exactamente las mismas tareas. El hemisferio izquierdo interviene de manera relevante en el lenguaje y controla el movimiento del lado derecho del cuerpo. El derecho procesa información visual y espacial, y controla el lado izquierdo. Estas especializaciones existen. Lo que no existe es una conexión directa entre esa distribución de funciones y la personalidad de una persona. Que alguien sea bueno en matemáticas no prueba que su hemisferio izquierdo sea dominante. Que alguien sea músico no significa que viva gobernado por el lado derecho.
Una investigación de la Universidad de Utah, difundida por la American Psychological Association, examinó imágenes cerebrales de 1.011 personas de entre 7 y 29 años. Los investigadores buscaban exactamente esto: evidencia de que algunos individuos tienen una red cerebral globalmente más fuerte en el lado izquierdo o en el derecho. No la encontraron. Lo que sí identificaron fueron regiones con especialización localizada, pero esa es una conclusión completamente distinta. La lateralización cerebral —la tendencia de algunas funciones a concentrarse más en un hemisferio que en otro— es real. Lo que no se sostiene es que determine el modo de aprender, el talento creativo o la forma de razonar de cada persona.
La razón por la que ambos hemisferios pueden trabajar juntos sin que uno domine al otro es física y elegante: están conectados por el cuerpo calloso, un conjunto de fibras nerviosas que permite el intercambio constante de información. Esa conexión hace posible que las dos mitades actúen de forma coordinada incluso en actividades que parecen simples. Cuando una persona habla con otra, por ejemplo, está haciendo mucho más que procesar palabras. Comprende el tono de voz, interpreta los gestos faciales, capta el contexto emocional. Eso requiere información procesada por distintas regiones y redes en ambos hemisferios. La comunicación cotidiana depende de la coordinación cerebral, no de la actividad aislada de una mitad.
Un estudio publicado en PLOS ONE analizó la conectividad funcional cerebral en reposo de 1.011 participantes y encontró regiones con lateralización: áreas asociadas al lenguaje en el hemisferio izquierdo, redes vinculadas con la atención en el derecho. Pero la conclusión central fue que la lateralización es una propiedad local de las redes cerebrales, no un rasgo general que permita clasificar a alguien. Las conexiones especializadas de cada lado no se agrupan en un patrón que favorezca de forma consistente a un hemisferio sobre el otro en cada persona.
El problema no es puramente académico. Según la Unesco, la creencia de que existen alumnos "de cerebro izquierdo" y "de cerebro derecho" puede trasladarse a la educación y condicionar las expectativas sobre sus habilidades. El mito tiene un origen parcialmente comprensible: surgió de investigaciones válidas sobre pacientes con cerebro dividido, casos en los que el cuerpo calloso había sido seccionado mediante cirugía para limitar la propagación de crisis epilépticas graves. Esos estudios permitieron observar diferencias entre los hemisferios, pero esos pacientes no representan el funcionamiento de un cerebro sin lesiones. La evidencia sobre especialización hemisférica fue interpretada de manera excesiva hasta transformarse en la idea de que cada persona tiene un estilo de pensamiento definido por un solo lado del cerebro. La Unesco advierte que no hay estudios de neurociencia que respalden la enseñanza dirigida a un hemisferio específico. El mito persiste, pero la ciencia ha seguido adelante.
Citazioni salienti
Las preferencias o fortalezas individuales no prueban que una mitad del cerebro dirija la personalidad o las capacidades de una persona— Grace Tworek, Cleveland Clinic
La lateralización es una propiedad local de las redes cerebrales y no un rasgo general que permita clasificar a alguien como 'de cerebro izquierdo' o 'de cerebro derecho'— Estudio PLOS ONE