En el cruce entre la logística marítima y la transición energética, la naviera belga Exmar ha recibido el buque metanero Simaisa —de 146.000 metros cúbicos— para transformarlo en una plataforma flotante de transbordo de gas natural licuado. Bajo un contrato de siete años, esta embarcación dejará de viajar entre puertos para convertirse en un nodo fijo donde los grandes cargamentos se consolidan y redistribuyen con mayor eficiencia. El movimiento refleja una verdad más profunda: la industria marítima no solo transporta energía, sino que redefine cómo se organiza el flujo de esa energía en un mu