Exdirector de Meta acusa a Zuckerberg de priorizar ganancias sobre seguridad infantil

Adolescentes expuestos a contenido dañino en plataformas de Meta experimentaron ansiedad, depresión e ideación suicida según alegatos del juicio.
Si Mark convierte algo en prioridad, se mueven montañas en cuestión de meses
Béjar describe cómo Zuckerberg controlaba personalmente las decisiones clave sobre productos en Meta.
Mark

¿Por qué el testimonio de Béjar es tan importante si ya trabajó en Meta hace más de una década?

Mimi

Porque estuvo allí cuando se tomaban las decisiones fundamentales sobre cómo diseñar estas plataformas. No es alguien criticando desde afuera; es alguien que vio cómo funcionaba la máquina desde adentro.

Mark

¿Qué significa exactamente que Meta tenía una política de "no preguntes, no digas" sobre menores de 13 años?

Mimi

Significa que sabían que había niños pequeños usando sus plataformas, tenían la tecnología para verificar edades, pero eligieron no hacerlo porque esos niños pequeños se convertirían en usuarios adultos rentables más adelante.

Mark

¿Es posible que Zuckerberg simplemente no supiera lo que estaba pasando con la seguridad?

Mimi

Según Béjar, no. Dice que la estructura de Meta era tan jerárquica que cualquier cambio importante requería aprobación de Zuckerberg. Si la seguridad hubiera sido prioridad, él lo habría sabido.

Mark

¿Qué pasa con esa herramienta de descanso que Meta menciona como defensa?

Mimi

Béjar dice que está diseñada para fallar. No es la opción predeterminada, así que la mayoría de los usuarios nunca la ven, y cuando la ven, es fácil ignorarla. Es como tener un botón de emergencia que nadie puede encontrar.

Mark

¿Cuál es el verdadero riesgo aquí para Meta si pierde?

Mimi

No es solo el dinero, aunque podrían ser miles de millones. Es que un tribunal podría ordenar cambios fundamentales en cómo funcionan estas plataformas, lo que afectaría su modelo de negocio completo.

  • Arturo Béjar, exdirector de ingeniería de Meta, declaró bajo juramento que Mark Zuckerberg controlaba personalmente las decisiones que afectaban la seguridad de los menores en Facebook e Instagram.
  • Cuatro estados acusan a Meta de diseñar plataformas adictivas que han derivado en ansiedad, depresión e ideación suicida entre adolescentes, y de recopilar ilegalmente datos de niños menores de 13 años.
  • El sistema interno de incentivos de Meta premiaba el engagement y los usuarios activos diarios, relegando sistemáticamente la seguridad a un segundo plano frente a las métricas de rentabilidad.
  • Meta niega las acusaciones y asegura estar trabajando con familias y adolescentes, pero el testimonio de Béjar expone una brecha profunda entre el discurso público de la empresa y su operación interna.
  • El juicio durará seis semanas, se espera que Zuckerberg declare, y los estados buscan tanto cambios estructurales en las plataformas como indemnizaciones que podrían superar los miles de millones de dólares.

En una sala federal de Oakland, un exingeniero de Meta pone nombre y rostro a decisiones que, según él, sacrificaron el bienestar de millones de adolescentes en el altar del crecimiento. El juicio iniciado por cuatro estados estadounidenses no es solo una disputa legal: es el momento en que la sociedad exige que las plataformas digitales respondan por las consecuencias humanas de sus algoritmos. La pregunta que subyace no es técnica sino moral: ¿hasta dónde puede llegar la búsqueda de ganancia antes de convertirse en daño deliberado?

En un tribunal federal de Oakland, Arturo Béjar —quien trabajó en Meta entre 2009 y 2021— abrió el juicio con un testimonio que apunta directamente a Mark Zuckerberg. Según Béjar, el director ejecutivo no solo conocía las decisiones que afectaban la seguridad de los menores en Facebook e Instagram: las controlaba. "Si Mark convierte algo en una prioridad, se mueven montañas en cuestión de meses", declaró, dejando implícito que la seguridad infantil nunca fue esa prioridad.

Cuatro estados —California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey— acusan a Meta de diseñar deliberadamente plataformas adictivas que han fomentado ansiedad, depresión e incluso suicidio entre adolescentes. Junto a otros 25 estados, también alegan que la empresa violó leyes federales al recopilar datos personales de menores de 13 años. Meta niega todas las acusaciones y sostiene que las opiniones de Béjar excedían el alcance de su rol.

Béjar describió un sistema de incentivos que recompensaba a los empleados según métricas de engagement, como "interacciones sociales significativas" y "usuarios activos diarios". En ese esquema, la participación —y las ganancias— siempre superaba la protección. "Todos los caminos conducen al tiempo de uso de la aplicación", afirmó. "En ese contexto, la seguridad siempre quedó en un segundo plano".

Sobre los menores de 13 años, Béjar reveló que Meta tenía tecnología para detectarlos y exigirles verificación, pero optó por una política de silencio porque mantenerlos en la plataforma era económicamente rentable: donde están los niños pequeños, estarán los usuarios del futuro. También cuestionó una herramienta de descanso que Meta presentó como medida de bienestar, calificándola de "diseñada para fracasar" por no ser la opción predeterminada.

El juicio se extenderá seis semanas. Se espera que Zuckerberg declare. Los estados buscan cambios profundos en las plataformas e indemnizaciones que podrían alcanzar miles de millones de dólares. Para California, el caso es simple: impedir que Meta siga ofreciendo un producto peligroso a los adolescentes.

En una sala de tribunales federal en Oakland, California, un ingeniero que pasó años dentro de Meta Platforms está contando una historia sobre prioridades que nunca cambiaron. Arturo Béjar, quien trabajó en la empresa entre 2009 y 2015 y luego como consultor independiente hasta 2021, declaró el miércoles que Mark Zuckerberg no solo conocía las decisiones que afectaban la seguridad de los menores en Facebook e Instagram, sino que las controlaba personalmente. Según Béjar, la estructura jerárquica de Meta garantizaba que cualquier cambio significativo en los productos requería la aprobación del director ejecutivo. "Si Mark convierte algo en una prioridad, se mueven montañas en cuestión de meses", afirmó durante su testimonio, el primero en lo que promete ser un juicio histórico.

Este caso representa un momento crítico en la regulación de las redes sociales. Cuatro estados —California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey— iniciaron acciones legales contra Meta acusando a la empresa de diseñar deliberadamente plataformas adictivas que fomentan ansiedad, depresión e incluso suicidio entre adolescentes. Los mismos estados, junto con otros 25, también alegan que Meta violó leyes federales al recopilar y utilizar datos personales de menores de 13 años. La empresa niega todas las acusaciones y sostiene que los puntos de vista de Béjar excedían el alcance de su trabajo.

Durante su testimonio, Béjar describió un sistema de incentivos que priorizaba el engagement sobre la protección. Meta recompensaba a los empleados basándose en métricas como "interacciones sociales significativas" y "usuarios activos diarios", lo que significaba que la participación de los usuarios —y por lo tanto las ganancias— siempre superaba las consideraciones de seguridad. Béjar participó en encuestas sobre el bienestar de los adolescentes en Instagram entre 2019 y 2021, trabajo que lo convirtió en testigo privilegiado de cómo la empresa conocía los daños pero no actuaba. "Todos los caminos conducen al tiempo de uso de la aplicación", señaló. "En ese contexto, la seguridad siempre quedó en un segundo plano".

Un aspecto particularmente revelador de su testimonio fue la cuestión de los usuarios menores de 13 años. Meta posee la tecnología para detectar y exigir verificación de identidad a millones de usuarios potencialmente menores de edad, pero según Béjar, la empresa adoptó una política de "no preguntes, no digas" porque permitir que estos menores permanecieran en la plataforma era económicamente rentable a largo plazo. "Donde están los niños más pequeños es donde estarán los usuarios en el futuro", explicó, resumiendo la lógica comercial que, según él, guiaba las decisiones de Meta.

Béjar también cuestionó una de las defensas principales de Meta: una herramienta diseñada para alentar a los usuarios a tomarse descansos. Afirmó que esta característica estaba "diseñada para fracasar" porque no era la configuración predeterminada y los recordatorios eran fáciles de ignorar. En 2023, Béjar ya había testificado ante una comisión del Senado estadounidense que Meta era consciente del acoso y otros daños que enfrentaban los adolescentes en sus plataformas pero no hizo nada para resolverlos.

El abogado de Meta, Paul Schmidt, argumentó el martes que la empresa reconoce su responsabilidad en cuestiones de salud mental adolescente y redes sociales, y que está trabajando con adolescentes y familias para abordar estas preguntas. Sin embargo, el testimonio de Béjar sugiere una desconexión entre lo que Meta dice públicamente y cómo operaba internamente.

El juicio se espera que dure seis semanas, y se anticipa que Zuckerberg declarará ante el tribunal. Los estados buscan no solo cambios en las experiencias de usuario de Facebook e Instagram, sino también indemnizaciones económicas que podrían alcanzar miles de millones de dólares en sanciones. La oficina del fiscal general de California enfatizó que el caso trata de "impedir que Meta ofrezca un producto peligroso a los adolescentes" y de detener lo que describe como mentiras sobre la seguridad de las plataformas. Si Meta pierde, será el tribunal quien determine el monto de cualquier compensación.

Todos los caminos conducen al tiempo de uso de la aplicación. En ese contexto, la seguridad siempre quedó en un segundo plano.
— Arturo Béjar, exdirector de ingeniería de Meta
Donde están los niños más pequeños es donde estarán los usuarios en el futuro.
— Arturo Béjar, explicando la lógica comercial detrás de permitir menores de 13 años en las plataformas
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