Fiscalía obtiene prueba reina: talio encontrado en casillero de Zulma Guzmán

Dos menores fallecieron por envenenamiento con talio; dos menores más fueron víctimas de tentativa de homicidio en el mismo incidente.
Poseer el veneno mismo es diferente. Es la conexión física entre ella y el crimen.
La prueba de talio en el casillero cierra el vacío que separaba la sospecha de la certeza en la investigación.

En el silencio de un casillero de club bogotano, la ciencia forense encontró lo que la justicia buscaba: talio puro, el mismo veneno que en abril de 2025 arrebató la vida de dos niñas que solo habían comido unas frambuesas cubiertas de chocolate. El dictamen de Medicina Legal, firmado en junio de 2026, convierte la sospecha sobre Zulma Guzmán Castro en certeza química y traza una línea directa entre sus pertenencias y el dolor irreparable de una familia. Mientras Londres delibera sobre su extradición, el caso recuerda que los crímenes más perturbadores no siempre nacen del odio entre extraños, sino de la intimidad rota.

  • Dos frascos con talio puro y guantes de látex hallados en el casillero personal de Guzmán en el Club El Nogal cierran el vacío de prueba material que la Fiscalía necesitaba con urgencia.
  • El veneno encontrado coincide con el vertido en frambuesas de chocolate entregadas a la casa de Juan De Bedout, el economista con quien Guzmán sostenía una relación extramatrimonial secreta.
  • Dos menores murieron y otros dos sobrevivieron con daños graves tras consumir los alimentos envenenados, un método tan brutal que sacudió la conciencia del país cuando los hechos se conocieron públicamente.
  • Guzmán logró huir antes de ser capturada y permanece detenida en Londres, donde las autoridades británicas evalúan la solicitud formal de extradición presentada por Colombia.
  • Con el dictamen pericial de diez páginas en mano, los fiscales transforman una acusación construida sobre indicios en una imputación respaldada por evidencia química irrefutable.

En junio de 2026, un dictamen forense de diez páginas firmado por la perita Lizeth Agudelo llegó a manos de la fiscal Elsa Reyes con el peso de lo definitivo. El documento confirmaba la presencia de talio en objetos hallados en el casillero 314 del vestidor de damas del Club El Nogal, en Bogotá, un espacio asignado a Zulma Guzmán Castro, empresaria de 52 años investigada por el envenenamiento de dos menores en abril de 2025.

Los peritos encontraron talio puro en dos frascos de vidrio —uno ámbar con tapa verde, otro transparente con tapa metálica— y en un par de guantes de látex azules guardados en el mismo lugar. La sustancia coincidía exactamente con el veneno detectado en frambuesas cubiertas de chocolate que habían sido entregadas a la residencia de Juan De Bedout, economista con quien Guzmán mantenía una relación extramatrimonial. En el casillero también aparecieron tarjetas de empresas de domicilios y documentación de la Universidad de Los Andes, institución a la que ambos habían asistido.

El saldo humano del crimen era devastador: la hija menor de De Bedout y una compañera de colegio murieron tras consumir las frambuesas; otros dos menores sobrevivieron como víctimas de tentativa de homicidio. La brutalidad del método —usar alimentos para envenenar niños— había conmocionado al país cuando los hechos salieron a la luz meses después de ocurridos.

Guzmán había logrado abandonar Colombia antes de ser capturada. Fue localizada en Londres, donde permanece detenida mientras las autoridades británicas resuelven la solicitud de extradición. Con la evidencia material ahora en su poder, la Fiscalía cuenta por primera vez con la prueba que transforma la sospecha en certeza química, y espera que Londres autorice el regreso de la acusada para enfrentar la justicia colombiana.

En junio de 2026, la Fiscalía General de la Nación recibió un dictamen de diez páginas que cerraba un vacío crítico en la investigación de uno de los casos más perturbadores de los últimos años: el envenenamiento de dos menores con talio en abril de 2025. El documento, firmado por la perita Lizeth Agudelo y dirigido a la fiscal Elsa Reyes, confirmaba lo que los investigadores necesitaban para vincular directamente a Zulma Guzmán Castro, empresaria de 52 años, con la posesión del veneno letal.

Los hallazgos provenían de un análisis forense de objetos encontrados en el casillero 314 del vestidor de damas del Club El Nogal, en Bogotá, un espacio asignado a Guzmán. En un frasco de vidrio ámbar con tapa verde, los peritos detectaron polvo blanco que resultó ser talio puro. Un segundo frasco, de vidrio transparente con tapa metálica, contenía la misma sustancia en forma de polvo cristalino. Ambos hallazgos coincidían exactamente con el veneno que había sido vertido en frambuesas cubiertas de chocolate, las mismas que fueron entregadas a la residencia de Juan De Bedout, un economista con quien Guzmán mantenía una relación extramatrimonial.

La investigación había avanzado hasta ese punto con evidencia técnica y testimonial que ya apuntaba hacia Guzmán: registros de correos electrónicos en cuentas vinculadas a ella mostraban búsquedas sobre el uso del talio como veneno. Pero lo que faltaba era la prueba tangible de que ella poseía la sustancia. Los frascos encontrados en su casillero proporcionaban exactamente eso. El análisis forense también identificó talio en un par de guantes de látex azules que estaban guardados en el mismo espacio, junto con tarjetas de empresas de entrega de domicilios y documentación de la Universidad de Los Andes, institución a la que ambos sospechosos habían asistido.

El crimen había dejado un saldo devastador. Dos menores murieron tras consumir las frambuesas envenenadas: la hija menor de De Bedout y una compañera de colegio de la niña. Otros dos menores, incluyendo el hermano mayor de la víctima De Bedout y otra compañera de escuela, fueron víctimas de tentativa de homicidio en el mismo incidente. La brutalidad del método —usar alimentos para envenenar a niños— había conmocionado al país cuando los hechos salieron a la luz meses después de ocurridos.

Guzmán había logrado huir del país y fue localizada en Londres, donde se encuentra detenida a la espera de que las autoridades británicas resuelvan la solicitud de extradición presentada por Colombia. La Fiscalía había solicitado orden de captura internacional por su posible responsabilidad en las muertes y en los intentos de homicidio. Con el dictamen de Medicina Legal en mano, fechado el 20 de junio de 2026, los fiscales contaban ahora con la evidencia material que transformaba la acusación de sospecha en certeza química. El siguiente paso era que Londres autorizara su regreso a Colombia para enfrentar la justicia.

En la muestra no biológica de polvo blanco contenida en frasco de vidrio, color ámbar con tapa verde y rótulo legible analizada, se encontró talio
— Dictamen pericial de Medicina Legal, perita Lizeth Agudelo
The Hearth Conversation Another angle on the story
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¿Por qué tardó tanto en llegar esta prueba si el crimen ocurrió en abril de 2025?

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Los análisis forenses no son instantáneos. Había que localizar los objetos, documentarlos, enviarlos al laboratorio, y luego esperar a que los peritos completaran el trabajo químico. Mientras tanto, la Fiscalía ya tenía pistas que apuntaban hacia ella, pero sin la sustancia en sus manos.

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¿Qué hace que estos frascos sean la prueba decisiva?

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Hasta ese momento, todo era circunstancial: correos sobre cómo usar talio, su relación con la víctima, su acceso a la casa donde se entregaron las frambuesas. Pero poseer el veneno mismo es diferente. Es la conexión física entre ella y el crimen.

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¿Cómo llegó el talio a su casillero en un club?

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Eso es lo que aún debe explicar en un tribunal. Pudo haberlo guardado allí por conveniencia, por seguridad, o simplemente porque era un lugar que creía seguro. Pero el hecho es que estaba allí cuando lo encontraron.

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¿Qué significa que también encontraran talio en los guantes?

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Sugiere que ella manipuló la sustancia directamente. Los guantes no son prueba de que los usó para el crimen específicamente, pero sí indican que tuvo contacto físico con el talio en algún momento.

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¿Por qué está en Londres y no aquí?

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Logró salir del país antes de ser capturada. Ahora está en manos de las autoridades británicas, que deben decidir si la extraditan. Es un proceso que puede tomar meses.

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